1 Después de algún tiempo, Jesús andaba por Galilea. Evitaba estar en Judea, porque los judíos buscaban la ocasión para matarlo.2 Cuando ya estaba cerca la fiesta judía de las tiendas de campaña,3 sus hermanos le dijeron: –Deberías salir de aquí e ir a Judea, para que tus discípulos puedan ver allí las obras que haces.4 Nadie que pretenda darse a conocer actúa secretamente. Si en realidad haces cosas tan extraordinarias, deberías darte a conocer al mundo.5 Sus hermanos hablaban así, porque ni siquiera ellos creían en él.6 Jesús les dijo: –A mí todavía no me ha llegado el momento; para ustedes, en cambio, cualquier momento es bueno.7 El mundo no tiene motivos para odiarlos a ustedes, pero a mí me odia, porque pongo claramente ante sus ojos la malicia de sus obras.8 Ustedes vayan a la fiesta. Yo no voy, porque aún no ha llegado mi momento.9 Y se quedó en Galilea.10 Más tarde, cuando sus hermanos subieron a la fiesta, subió también Jesús, pero en privado, no públicamente.
Luke 13
31 Entonces se acercaron unos fariseos y le dijeron: –Vete y aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte.32 Jesús les dijo: –Vayan y díganle a ese zorro, que expulso demonios y sano enfermos hoy y mañana, y al tercer día completaré mi obra.33 Por lo demás, hoy, mañana y pasado tengo que continuar mi viaje, porque es impensable que un profeta muera fuera de Jerusalén.34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía! Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus pollitos debajo de las alas, y ustedes no han querido.35 Pues bien, su templo quedará desierto. Y les digo que ya no me verán hasta que llegue el día en que proclamen: Bendito el que viene en nombre del Señor.