Jonás tragado por una ballena
| Palabras clave | William hutchinson |
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| Escrituras | Jonah 11 El Señor dirigió su palabra a Jonás, hijo de Amitay, y le dijo: 2 –Vete ahora mismo a Nínive, la gran ciudad, y pronuncia un oráculo contra ella, pues su maldad ha llegado hasta mí. 3 Jonás partió, pero dispuesto a huir a Tarsis, lejos del Señor. Bajó a Jafa, encontró un barco que salía para Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos del Señor. 4 Pero el Señor desencadenó un viento huracanado sobre el mar y se originó una tempestad tan violenta que el barco estaba a punto de partirse. 5 Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios; luego arrojaron al mar la carga para aligerar el peso. Sólo Jonás, que había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente. 6 El capitán se acercó a él y le dijo: –¿Qué haces aquí durmiendo? Levántate e invoca a tu Dios, a ver si ese Dios se ocupa de nosotros y no morimos. 7 Luego se dijeron unos a otros : «Vamos echar a suertes para saber quién es el culpable de este mal». Echaron suertes, y le tocó a Jonás. 8 Entonces le preguntaron: –Explícanos por qué nos sucede esto. ¿Cuál es tu profesión? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres? 9 Jonás respondió: –Soy hebreo y adoro al Señor, Dios del cielo, el que ha hecho el mar y la tierra firme. 10 Aquellos hombres se llenaron de miedo y le dijeron: –¿Por qué has hecho esto? (pues por su relato sabían ya que huía del Señor). 11 ¿Qué haremos contigo para que se calme el mar? (pues el mar se embravecía cada vez más). 12 El contestó: –Levántenme y tírenme al mar, y éste se calmará, porque sé que esta tempestad les ha sobrevenido por mi culpa. 13 Los hombres remaron tratando de llegar a la costa, pero no lo lograron, porque el mar seguía encrespándose. 14 Entonces invocaron al Señor: –Oh Señor, haz que no muramos por culpa de este hombre ni nos hagas responsables de la muerte de un inocente, ya que esto sucede según tus planes. 15 Entonces levantaron a Jonás y lo tiraron al mar; y se calmó la furia del mar. 16 Aquellos hombres, llenos de un gran temor hacia el Señor, le ofrecieron un sacrificio y le hicieron promesas. Jonah 116 Aquellos hombres, llenos de un gran temor hacia el Señor, le ofrecieron un sacrificio y le hicieron promesas. Jonah 21 El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. 2 Desde el vientre del pez, Jonás oró así al Señor, su Dios: 3 Grité al Señor en mi angustia, y él me respondió; desde lo profundo del abismo pedí auxilio y escuchaste mi voz. 4 Me habías arrojado a lo más hondo del mar; me arrastraba la corriente, todo tu oleaje me envolvía. 5 Yo dije: «Me has arrojado de tu presencia. ¿Cómo podré volver a contemplar tu santo templo?» 6 Las aguas me rodeaban hasta ahogarme, el abismo me envolvía, las algas se enredaban en mi cabeza. 7 Me hundí hasta los cimientos de las montañas, hasta el lugar donde son eternas las cadenas. Pero tú sacaste mi vida de la tumba, Señor, Dios mío. 8 Cuando ya desfallecía, me acordé del Señor y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo. 9 ¡Los que honran ídolos vanos que renuncien a venerarlos! 10 Yo, en cambio, te alabaré, te ofreceré sacrificios, y cumpliré las promesas que te hice. ¡Del Señor viene la salvación! 11 Entonces el Señor dio una orden al pez, y el pez vomitó a Jonás en tierra firme. Jonah 31 Por segunda vez el Señor se dirigió a Jonás y le dijo: 2 –Vete ahora mismo a Nínive, la gran ciudad, y proclama allí lo que yo te diré. 3 Jonás partió de inmediato a Nínive, según la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; se necesitaban tres días para recorrerla. 4 Jonás entró en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida». 5 Los ninivitas creyeron en Dios: decretaron un ayuno y todos, desde el más grande hasta el más pequeño, se vistieron con ropas de penitencia. 6 También el rey de Nínive, al enterarse, se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió con ropas de penitencia y se sentó en el suelo. 7 Luego mandó proclamar en Nínive este decreto: «Por orden del rey y sus ministros, que hombres y animales, ganado vacuno y ovino, no coman, ni pasten ni beban agua. 8 Que se vistan con ropas de penitencia, que invoquen a Dios con fuerza, y que todos se conviertan de su mala conducta y de sus violentas acciones. 9 Quizás Dios cambie de parecer, se compadezca y se calme el ardor de su ira, de suerte que no muramos». 10 Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido, se compadeció y no llevó a cabo el castigo con que los había amenazado. Matthew 1240 Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. |