8 El año decimooctavo de su reinado, después de haber purificado el país y el templo, encomendó a Safán, hijo de Asalías, a Maasías, gobernador de la ciudad, y al canciller real Joaj, hijo de Yoajaz, que llevaran a cabo la reparación del templo del Señor, su Dios.9 Ellos fueron y entregaron al sumo sacerdote Jelcías el dinero aportado para el templo de Dios y que había sido recogido por los levitas porteros, procedente de Manasés, de Efraín, del resto de Israel, de Judá, de Benjamín y de Jerusalén.10 Se lo dieron a los capataces encargados de las obras del templo del Señor, para que con él pagaran a los obreros que se ocupaban de la restauración y reparación del templo del Señor;11 en concreto se lo dieron a los carpinteros y talladores de piedra para que compraran piedras talladas y maderas para los edificios que los reyes de Judá habían dejado arruinar.