Lecciones en el Monte
| Secondary Keywords | abominación discípulos montar profetizar templo tribulación |
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| Tertiary Keywords | desolación |
| Escrituras | Matthew 24:1-51 Matthew 25:1-46 |
Matthew 241 Jesús salió del templo y, cuando se alejaba, se acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del templo.2 El les dijo: –¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!3 Estaba sentado en el monte de los Olivos, cuando se le acercaron los discípulos en privado y le dijeron: –Dinos cuándo ocurrirá esto, y cuál será la señal de tu venida y del fin de este mundo.4 Jesús les respondió: –Estén atentos para que nadie los engañe.5 Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: «Yo soy el Mesías», y engañarán a mucha gente.6 Oirán hablar de guerras y rumores de guerra. Traten de no alarmarse, pues eso tiene que suceder, pero no es todavía el fin.7 Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambre y terremotos en diversos lugares;8 todo eso será el comienzo de un doloroso alumbramiento.9 Entonces a ustedes los entregarán a la tortura y los matarán, y todos los pueblos los odiarán por causa de mi nombre.10 Muchos estarán en peligro de ceder, se traicionarán y se odiarán mutuamente.11 Surgirán numerosos falsos profetas que engañarán a mucha gente;12 y por la maldad que crecerá constantemente se enfriará el amor de la mayoría.13 Pero el que persevere hasta el final, ése se salvará.14 Esta buena noticia del reino se anunciará en el mundo entero, como testimonio para todas las naciones. Entonces vendrá el fin.15 Cuando vean instalado en el lugar santo el ídolo abominable y destructor, anunciado por el profeta Daniel (procure entenderlo el que lee),16 entonces los que estén en Judea que huyan a las montañas;17 el que esté en la azotea, que no baje a tomar nada de su casa;18 y el que esté en el campo, que no regrese en busca de su manto.19 ¡Ay de las que estén encinta y de las que están amamantando en aquellos días!20 Oren para que no les toque huir en invierno o en sábado.21 Porque habrá entonces un sufrimiento tan grande como no lo hubo desde el principio del mundo hasta ahora ni lo habrá jamás.22 Y si no se acortaran aquellos días, nadie se salvaría; pero, en atención a los elegidos, se acortarán.23 Si alguno les dice entonces: «Miren, el Mesías está aquí o allí», no lo crean.24 Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, incluso a los mismos elegidos.25 Fíjense cómo les he advertido de antemano.26 Así que, si les dicen que está en el desierto, no vayan; y si les dicen que está en un lugar secreto, no lo crean.27 Porque como el relámpago sale de oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre.28 Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres.29 Inmediatamente después del sufrimiento de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestes se tambalearán.30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos de la tierra se golpearán el pecho, y verán venir sobre las nubes del cielo al Hijo del hombre, con gran poder y gloria.31 El enviará a sus ángeles con la gran trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo a otro del cielo.32 Fíjense en el ejemplo de la higuera: cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, saben que se acerca el verano.33 Pues lo mismo ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está cerca, a las puertas.34 Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.36 En cuanto al día aquel y a la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.37 Cuando se manifieste el Hijo del hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé.38 En los días anteriores al diluvio, la gente comía y bebía, hombres y mujeres se casaban, hasta el día en que entró Noé en el arca;39 y no sospechaban nada hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos. Pues así será también la venida del Hijo del hombre.40 Entonces, de dos que haya en el campo, a uno lo tomarán y a otro lo dejarán.41 De dos que estén moliendo, a una la llevarán y a otra la dejarán.42 Estén pues atentos, porque no saben qué día llegará su Señor.43 Entiendan bien que si el amo de casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no lo dejaría asaltar su casa.44 Lo mismo ustedes, estén preparados; porque a la hora en que menos piensen, vendrá el Hijo del hombre.45 Pórtense como el criado fiel y prudente, a quien el señor pone al frente de su servidumbre para que les dé de comer a su debido tiempo.46 Dichoso ese criado si, al llegar su señor, lo encuentra haciendo lo que debe.47 Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.48 Pero, si ese criado es malo y piensa: «Mi señor tarda»,49 y comienza a golpear a sus compañeros y a comer y a beber con los borrachos,50 su señor llegará el día en que menos lo espere y a la hora en que menos lo piense,51 lo castigará con todo rigor y lo tratará como se merecen los hipócritas. Entonces llorará y le rechinarán los dientes. Matthew 251 Sucede con el reino de los cielos lo que con aquellas diez vírgenes que salieron con sus lámparas al encuentro del esposo.2 Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes.3 Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite,4 mientras que las prudentes llevaron provisión de aceite, junto con las lámparas.5 Como el esposo tardaba, les entró sueño y se durmieron.6 A medianoche se oyó un grito: «Ya llega el esposo, salgan a su encuentro».7 Todas las vírgenes se despertaron y prepararon sus lámparas.8 Las necias dijeron a las prudentes: «Préstennos de su aceite, que nuestras lámparas se apagan».9 Las prudentes respondieron: «Como no tendremos suficiente para nosotras y para ustedes, es mejor que vayan a los vendedores y lo compren».10 Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo. Las que estaban preparadas entraron con él a la boda y se cerró la puerta.11 Más tarde llegaron también las otras vírgenes diciendo: «Señor, señor, ábrenos».12 Pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco».13 Por eso estén preparados, porque no saben el día ni la hora.14 Sucede también con el reino de los cielos lo que con aquel hombre que debiendo ausentarse, llamó a sus criados y les encomendó sus bienes.15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad; y se ausentó.16 El que había recibido cinco talentos fue a negociar en seguida con ellos, y ganó otros cinco.17 Asimismo el que tenía dos ganó otros dos.18 Pero el que había recibido uno solo, fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.19 Después de mucho tiempo, regresó el señor y pidió cuentas a sus criados.20 Se acercó el que había recibido cinco talentos, llevando otros cinco, y dijo: «Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado».21 Su señor le dijo: «Bien, criado bueno y fiel; como fuiste fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho: comparte la felicidad de tu señor».22 Llegó también el de los dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me entregaste, aquí tienes otros dos que he ganado».23 Su señor le dijo: «Bien, criado bueno y fiel; como fuiste fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho: comparte la felicidad de tu señor».24 Se acercó finalmente el que sólo había recibido un talento y dijo: «Señor, sé que eres hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;25 tuve miedo y escondí tu talento en tierra; aquí tienes lo tuyo».26 Su señor le respondió: «¡Criado miserable y perezoso! ¿Sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?27 Debías haber entregado mi dinero a los prestamistas; y al regresar yo, habría retirado mi dinero con los intereses.28 Por eso quítenle el talento y dénselo al que tiene diez.29 Porque a todo el que tiene se le dará y tendrá de sobra; pero al que no tiene, se le quitará incluso lo que tiene.30 Y a este criado inútil arrójenlo fuera a la oscuridad. Allí llorará y le rechinarán los dientes».31 Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso.32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,33 y pondrá las ovejas a un lado y los cabritos al otro.34 Entonces el rey dirá a los de un lado: «Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.35 Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron;36 estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a verme».37 Entonces le responderán los justos: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos de beber?38 ¿Cuándo fuiste un extraño y te hospedamos, o estuviste desnudo y te vestimos?39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?».40 Y el rey les responderá: «Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron».41 Después dirá a los del otro lado: «Apártense de mí, malditos, vayan al fuego que no se apaga, preparado para el diablo y sus ángeles.42 Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;43 fui un extraño, y no me hospedaron; estaba desnudo y no me vistieron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron».44 Entonces responderán también éstos diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, cuándo fuiste un extraño o estuviste desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te socorrimos?».45 Y él les responderá: «Les aseguro que cuando dejaron de hacerlo con uno de estos pequeños, dejaron de hacerlo conmigo».46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. | |








