Maná
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| Escrituras | Exodus 1614 Cuando se evaporó el rocío, observaron sobre la superficie del desierto una cosa pequeña, granulada y fina, parecida a la escarcha. 15 Al verlo se dijeron unos a otros: –¿Manhu? –es decir, ¿qué es esto?–. Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: –Este es el pan que el Señor les da como alimento. 16 Esto es lo que el Señor les ordena: Que cada uno recoja según lo que necesite para comer, una ración por cada una de las personas que vivan con él. 17 Los israelitas lo hicieron así; unos recogieron más, otros menos. 18 Al medirlo después, vieron que al que había recogido más no le sobraba, ni le faltaba al que había recogido menos; cada uno tenía lo necesario para alimentarse. 19 Moisés les dijo: –Que nadie guarde nada para mañana. 20 Sin embargo, algunos no le obedecieron y guardaron algo para el día siguiente; pero se llenó de gusanos y se pudrió. Esto hizo que Moisés se enojara con ellos. 21 Todas las mañanas cada uno recogía lo necesario para alimentarse; luego, al calentar el sol, se derretía lo que sobraba. 22 El día sexto recogieron doble cantidad: dos raciones por persona. Los principales de la comunidad vinieron y le informaron de ello a Moisés. 23 El les dijo: –Esto es lo que ha mandado el Señor: mañana es día de reposo, es sábado consagrado al Señor. Todo lo que tengan que hervir y cocinar, hiérvanlo y cocínenlo hoy, y guarden para mañana lo que sobre. 24 Lo guardaron, pues, para el día siguiente, como había ordenado Moisés, y no se pudrió ni se llenó de gusanos. 25 Moisés dijo: –Cómanlo hoy, porque hoy es día de descanso sagrado en honor del Señor, y hoy no lo encontrarán en el campo. 26 Lo recojerán sólo seis días, porque en el día séptimo, el sábado, no lo encontrarán. 27 Algunos, sin embargo, salieron a recogerlo el día séptimo, pero no lo encontraron. 28 El Señor dijo a Moisés: –¿Hasta cuándo se negarán a observar mis mandamientos y mis leyes? 29 Entiendan que si el Señor instituyó el sábado, puede también darles en el sexto día, alimento para dos días. Que el día séptimo cada uno se quede en su sitio y que nadie salga de su tienda. 30 El pueblo guardó el descanso sabático el día séptimo. 31 Los israelitas llamaron a este alimento maná. Era parecido a la semilla del cilantro; era blanco y sabía como a pastel de miel. 32 Moisés dijo: –Esto es lo que ha mandado el Señor: Tomen una ración y consérvenla para que sus descendientes vean el pan con que los alimenté en el desierto cuando los saqué de Egipto. 33 Dijo luego Moisés a Aarón: –Toma un recipiente, echa en él una ración de maná y colócalo ante el Señor, a fin de conservarla para las futuras generaciones. 34 Aarón lo puso ante las tablas del testimonio a fin de que se conservara, como había mandado el Señor a Moisés. 35 Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada, hasta que atravesaron la frontera de la tierra de Canaán. 36 La ración era de unos cuatro kilos. John 631 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio a comer pan del cielo. 32 Jesús les respondió: –Les aseguro que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. 33 El pan de Dios viene del cielo y da la vida al mundo. 34 Entonces le dijeron: –Señor, danos siempre de ese pan. 35 Jesús les contestó: –Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed. 36 Pero ustedes, como ya les he dicho, no creen, a pesar de haber visto. 37 Todos los que me da el Padre vendrán a mí, y yo no rechazaré nunca al que venga a mí. 38 Porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y su voluntad es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que los resucite en el último día. 40 La voluntad de mi Padre es que todos los que vean al Hijo y crean en él tengan vida eterna, y yo los resucitaré en el último día. 41 Los judíos comenzaron a murmurar de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo». 42 Decían: –Este es Jesús, el hijo de José. Conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo se atreve a decir que ha bajado del cielo? 43 Jesús respondió: –No sigan murmurando. 44 Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no se lo concede; y yo lo resucitaré el último día. 45 Está escrito en los profetas: Y serán todos instruidos por Dios. Todo el que escucha al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 46 Esto no significa que alguien haya visto al Padre. Solamente aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre. 47 Les aseguro que el que cree tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de la vida. 49 Sus padres comieron el maná en el desierto y, sin embargo, murieron. 50 Este es el pan que ha bajado del cielo para que quien lo coma no muera. 51 Jesús añadió: –Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo. 52 Esto provocó una fuerte discusión entre los judíos, los cuales se preguntaban: –¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: –Yo les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. 55 Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. 57 Como el Padre que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me coma vivirá por mí. 58 Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el pan que comieron sus antepasados. Ellos murieron; pero el que coma de este pan, vivirá para siempre. |








