14 Es la sentencia que dictan los vigilantes, la orden decidida por los santos, para que los vivientes reconozcan que el Altísimo tiene poder sobre el reino de los hombres, que da ese reino a quien quiere y puede encumbrar al más humilde de los hombres».15 Este es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido. Tú, Baltasar, indícame su interpretación, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha sido capaz de interpretarlo. Tú puedes hacerlo, porque reside en ti un espíritu divino.