29 El carcelero pidió una antorcha, entró en la celda y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas.30 Después los sacó fuera, y dijo: –Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?31 Ellos le respondieron: –Si crees en el Señor Jesús, te salvarás tú y tu familia.