Las últimas palabras de Paul
| Secondary Keywords | escritura General historia Pablo palabras prisión testamento |
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| Escrituras | 2 Timothy 41 Ante Dios y ante Jesucristo que, manifestándose como rey vendrá a juzgar a vivos y muertos, te ruego encarecidamente: 2 Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta; hazlo con mucha paciencia y conforme a la enseñanza. 3 Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, 4 apartarán los oídos de la verdad y los desviarán hacia las fábulas. 5 Tú, sin embargo, procura ser siempre prudente, soporta el sufrimiento, predica el evangelio y dedícate plenamente a tu ministerio. 6 Yo estoy a punto de ofrecer mi vida, y el momento de mi partida es inminente. 7 He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe. 8 Sólo me queda recibir la corona de la salvación, que aquel día me dará el Señor, juez justo, y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor su venida gloriosa. 9 Procura visitarme lo antes posible, 10 pues Dimas me ha abandonado por amor a las cosas de este mundo y se ha ido a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito a Dalmacia. 11 Solamente Lucas está conmigo. Que Marcos se venga contigo, pues me ayuda mucho en mi ministerio. 12 A Tíquico lo he mandado a Efeso. 13 Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en casa de Carpo, y también los libros, sobre todo los pergaminos. 14 Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le pagará según su conducta. 15 No confíes en él, pues se ha opuesto insistentemente a nuestra predicación. 16 En mi primera defensa nadie me acompañó; todos me abandonaron. ¡Que Dios los perdone! 17 El Señor estuvo a mi lado y me fortaleció, para que el mensaje fuera plenamente anunciado por mí y lo escucharan todos los paganos. Fui librado de la boca del león. 18 El Señor me librará de todo mal y me dará la salvación en su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 19 Saluda a Prisca, a Aquila y a la familia de Onesíforo. 20 Erasto se quedó en Corinto, a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. 21 Procura visitarme antes del invierno. Te saludan Eubulo, Pudente, Lino, y Claudia y todos los hermanos. 22 El Señor esté contigo. La gracia esté con ustedes. 2 Timothy 41 Ante Dios y ante Jesucristo que, manifestándose como rey vendrá a juzgar a vivos y muertos, te ruego encarecidamente: 2 Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta; hazlo con mucha paciencia y conforme a la enseñanza. 3 Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, 4 apartarán los oídos de la verdad y los desviarán hacia las fábulas. 5 Tú, sin embargo, procura ser siempre prudente, soporta el sufrimiento, predica el evangelio y dedícate plenamente a tu ministerio. 6 Yo estoy a punto de ofrecer mi vida, y el momento de mi partida es inminente. 7 He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe. 8 Sólo me queda recibir la corona de la salvación, que aquel día me dará el Señor, juez justo, y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor su venida gloriosa. 9 Procura visitarme lo antes posible, 10 pues Dimas me ha abandonado por amor a las cosas de este mundo y se ha ido a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito a Dalmacia. 11 Solamente Lucas está conmigo. Que Marcos se venga contigo, pues me ayuda mucho en mi ministerio. 12 A Tíquico lo he mandado a Efeso. 13 Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en casa de Carpo, y también los libros, sobre todo los pergaminos. 14 Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le pagará según su conducta. 15 No confíes en él, pues se ha opuesto insistentemente a nuestra predicación. 16 En mi primera defensa nadie me acompañó; todos me abandonaron. ¡Que Dios los perdone! 17 El Señor estuvo a mi lado y me fortaleció, para que el mensaje fuera plenamente anunciado por mí y lo escucharan todos los paganos. Fui librado de la boca del león. 18 El Señor me librará de todo mal y me dará la salvación en su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Ephesians 21 En cuanto a ustedes, estaban muertos a causa de sus delitos y pecados. 2 Eran tiempos en que seguían las corrientes de este mundo, sometidos al príncipe de las potestades maléficas, ese espíritu que continúa eficazmente su obra entre los rebeldes a Dios. 3 Y entre éstos estábamos también todos nosotros, los que en otro tiempo hemos vivido bajo el dominio de nuestros apetitos desordenados, dejándonos llevar de esos deseos desordenados y de las malas intenciones, y estando, como los demás, destinados a la ira divina por nuestra condición. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia y nos tiene un inmenso amor, 5 aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos volvió a la vida junto con Cristo –¡por pura gracia han sido salvados!–, 6 nos resucitó y nos sentó junto a Cristo Jesús en el cielo. 7 De este modo quiso mostrar a los siglos venideros la inmensa riqueza de su gracia, por la bondad que nos manifiesta en Cristo Jesús. 8 Por la gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe; y esto no es algo que venga de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 no viene de las obras, para que nadie pueda enorgullecerse. 10 Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para realizar las buenas obras que Dios nos señaló de antemano como norma de conducta. 11 Así pues, ustedes, los paganos de nacimiento, los que son llamados incircuncisos por los que pertenecen a la circuncisión –esa marca hecha en la carne por mano de hombre–, recuerden 12 que en otro tiempo estuvieron sin Cristo, sin derecho a la ciudadanía de Israel, ajenos a la alianza y su promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Ahora, en cambio, en Cristo Jesús y gracias a su muerte, los que antes estaban lejos, han sido acercados. 14 Porque Cristo es nuestra paz. El ha hecho de los dos pueblos uno solo, destruyendo el muro de enemistad que los separaba. 15 El ha anulado en su propia carne la ley con sus preceptos y sus normas. El ha creado en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad, restableciendo la paz. 16 El ha reconciliado a los dos pueblos con Dios uniéndolos en un solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la enemistad. 17 Su venida ha traído la buena noticia de la paz: paz para ustedes los de lejos y paz también para los de cerca; 18 porque gracias a él unos y otros, unidos en un solo Espíritu, tenemos acceso al Padre. 19 Por tanto, ya no son extranjeros o huéspedes, sino conciudadanos de los que forman el pueblo de Dios; son familia de Dios, 20 edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas siendo el mismo Cristo Jesús la piedra fundamental, 21 en quien todo el edificio, bien trabado, va creciendo hasta formar un templo consagrado al Señor, 22 y en quien también ustedes van formando conjuntamente parte de la construcción, hasta llegar a ser, por medio del Espíritu, morada de Dios. Ephesians 21 En cuanto a ustedes, estaban muertos a causa de sus delitos y pecados. 2 Eran tiempos en que seguían las corrientes de este mundo, sometidos al príncipe de las potestades maléficas, ese espíritu que continúa eficazmente su obra entre los rebeldes a Dios. 3 Y entre éstos estábamos también todos nosotros, los que en otro tiempo hemos vivido bajo el dominio de nuestros apetitos desordenados, dejándonos llevar de esos deseos desordenados y de las malas intenciones, y estando, como los demás, destinados a la ira divina por nuestra condición. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia y nos tiene un inmenso amor, 5 aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos volvió a la vida junto con Cristo –¡por pura gracia han sido salvados!–, 6 nos resucitó y nos sentó junto a Cristo Jesús en el cielo. 7 De este modo quiso mostrar a los siglos venideros la inmensa riqueza de su gracia, por la bondad que nos manifiesta en Cristo Jesús. 8 Por la gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe; y esto no es algo que venga de ustedes, sino que es un don de Dios; 9 no viene de las obras, para que nadie pueda enorgullecerse. 10 Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para realizar las buenas obras que Dios nos señaló de antemano como norma de conducta. Romans 831 ¿Qué más podemos añadir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no perdonó a su propio Hijo, antes bien lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no va a darnos gratuitamente todas las demás cosas juntamente con él? 33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios, si Dios es el que justifica? 34 ¿Quién será el que condene, si Cristo Jesús ha muerto, más aún, ha resucitado y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros? 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? 36 Ya lo dice la Escritura: Por tu causa estamos expuestos a la muerte cada día: nos consideran como ovejas destinadas al matadero. 37 Pero Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. 38 Porque estoy seguro de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, 39 ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. |