Muchos discípulos habían abandonado a Jesús porque no creían lo que enseñaba. Jesús preguntó a los doce si ellos también iban a marcharse y Pedro respondió: "Creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios."
60 Muchos de sus discípulos, al oír a Jesús, dijeron: –Esta doctrina es inadmisible. ¿Quién puede aceptarla?61 Jesús, sabiendo que sus discípulos criticaban su enseñanza, les preguntó: –¿Les resulta difícil aceptar esto?62 ¿Qué ocurriría si vieran al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?63 El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida.64 Pero algunos de ustedes no creen. Dijo esto Jesús porque sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a entregar.65 Y añadió: –Por eso les dije que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.66 Desde aquel momento, muchos de sus discípulos se retiraron y ya no andaban con él.67 Entonces Jesús preguntó a los Doce: –¿Acaso también ustedes quieren irse?68 Simón Pedro le respondió: –Señor, ¿a quién iríamos? Tus palabras dan vida eterna.69 Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.