9 pensando: «Si Esaú ataca el primer campamento, el otro se salvará».10 Luego oró así: –Dios de mi abuelo Abrahán, Dios de mi padre Isaac, Señor que me dijiste: «Regresa a tu tierra natal, que yo te trataré bien».11 Yo no soy digno del amor y lealtad que has mostrado a tu siervo, pues no tenía más que mi bastón cuando crucé el río Jordán, y ahora puedo formar dos campamentos.