Profeta Ezequiel
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| Escrituras | Ezekiel 21 La voz me dijo: –Hijo de hombre, levántate, que voy a hablarte. 2 El espíritu entró en mí, me hizo poner de pie y oí al que me hablaba. 3 Me dijo: –Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a ese pueblo rebelde, que se ha rebelado contra mí lo mismo que sus antepasados hasta el día de hoy. 4 Te envío a esos hijos que tienen el corazón duro como una piedra. 5 Les hablarás de mi parte, te escuchen o no, pues son un pueblo rebelde, y sabrán que en medio de ellos hay un profeta. 6 Y tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. No temas, aunque te encuentres entre espinos y matorrales, y te sientes sobre alacranes. No temas sus palabras, ni te asustes ante ellos, porque son un pueblo rebelde. 7 Les comunicarás mis palabras, escuchen o no, porque son un pueblo rebelde. 8 Pero tú, hijo de hombre, escucha lo que te digo; no seas rebelde como este pueblo: abre la boca y come lo que te doy. 9 Entonces vi una mano extendida hacia mí con un libro enrollado. 10 Lo desenrolló ante mí; estaba escrito por ambos lados, y contenía lamentaciones, gemidos y amenazas. Ezekiel 471 Después me llevó a la entrada del templo, y vi que debajo del umbral, por el lado oriental hacia el que mira la fachada del templo, brotaba una corriente de agua. El agua descendía por el lado derecho del templo hasta la parte sur del altar. 2 Me hizo salir por el pórtico norte y dar la vuelta por fuera hasta el pórtico exterior que mira hacia oriente, y vi que las aguas manaban desde el costado derecho. 3 El hombre salió en dirección este con un cordel de medir en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos; midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas; 4 midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura; 5 midió, por fin, otros quinientos metros y la corriente de agua era ya un torrente que no pude atravesar, pues había crecido hasta el punto que sólo a nado se podía atravesar. 6 Entonces me dijo: –¿Has visto, hijo de hombre? Después me ordenó que regresara a la orilla del torrente, 7 y al regresar vi que junto al torrente en las dos orillas había muchos árboles. 8 Y me dijo: –Estas aguas fluyen hacia oriente, bajan al Arabá, y desembocan en el mar Muerto, cuyas aguas quedarán saneadas. 9 Por donde pase este torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá abundancia de peces, porque las aguas del mar Muerto quedarán saneadas cuando llegue este torrente. 10 A sus orillas vendrán los pescadores y desde Engadi hasta Engalín será un lugar donde se tienden las redes. Sus peces serán tan numerosos como los del mar Mediterráneo. 11 Pero sus marismas y sus lagunas no serán saneadas; serán destinadas a la extracción de sal. 12 Junto a las dos orillas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán ni sus frutos se acabarán. Cada mes darán frutos nuevos, porque las aguas que los riegan manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y su follaje de medicina. 13 Así dice el Señor: Estas serán las fronteras de la tierra que repartirán entre las doce tribus; José recibirá una porción doble. 14 Cada uno recibirá en herencia una parte igual; porque esta es la tierra que yo juré solemnemente dar a sus antepasados y que ahora les corresponde en herencia. 15 Estos serán los límites de la tierra: Por el norte: desde el mar Mediterráneo, pasando por Yetlón, hasta el paso de Jamat, 16 Sedad, Berotá, Sibrain entre el territorio de Damasco y el de Jamat, Jaser Enón en la frontera del Jaurán. 17 Así pues, la frontera norte irá desde el mar Mediterráneo hasta Jaser Enón, dejando al norte el territorio de Damasco y el de Jamat. 18 Por el este, la frontera entre la tierra de Israel y el Jaurán, Damasco y Galaad será el Jordán hasta la ciudad de Tamar, junto al mar Muerto. 19 Por el sur, la frontera irá desde Tamar hasta las aguas de Meribá Cadés, en la dirección del torrente hasta el mar Mediterráneo. 20 Por el oeste: la frontera será el mar Mediterráneo hasta la altura del paso de Jamat. 21 Se repartirán esta tierra según las tribus de Israel. 22 La repartirán entre ustedes como herencia y los extranjeros residentes que hayan tenido hijos entre ustedes; éstos serán para ustedes como si hubieran nacido en Israel entre los israelitas y participarán en el reparto con ustedes para obtener su parte en medio de las tribus de Israel. 23 Darán a cada extranjero su parte de territorio dentro de la tribu en que se haya establecido. Oráculo del Señor. Ezekiel 471 Después me llevó a la entrada del templo, y vi que debajo del umbral, por el lado oriental hacia el que mira la fachada del templo, brotaba una corriente de agua. El agua descendía por el lado derecho del templo hasta la parte sur del altar. 2 Me hizo salir por el pórtico norte y dar la vuelta por fuera hasta el pórtico exterior que mira hacia oriente, y vi que las aguas manaban desde el costado derecho. 3 El hombre salió en dirección este con un cordel de medir en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos; midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas; 4 midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura; 5 midió, por fin, otros quinientos metros y la corriente de agua era ya un torrente que no pude atravesar, pues había crecido hasta el punto que sólo a nado se podía atravesar. 6 Entonces me dijo: –¿Has visto, hijo de hombre? Después me ordenó que regresara a la orilla del torrente, 7 y al regresar vi que junto al torrente en las dos orillas había muchos árboles. 8 Y me dijo: –Estas aguas fluyen hacia oriente, bajan al Arabá, y desembocan en el mar Muerto, cuyas aguas quedarán saneadas. 9 Por donde pase este torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá abundancia de peces, porque las aguas del mar Muerto quedarán saneadas cuando llegue este torrente. 10 A sus orillas vendrán los pescadores y desde Engadi hasta Engalín será un lugar donde se tienden las redes. Sus peces serán tan numerosos como los del mar Mediterráneo. 11 Pero sus marismas y sus lagunas no serán saneadas; serán destinadas a la extracción de sal. 12 Junto a las dos orillas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán ni sus frutos se acabarán. Cada mes darán frutos nuevos, porque las aguas que los riegan manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y su follaje de medicina. Psalm 1307 Espera, Israel, en el Señor, porque suyo es el amor y la plena liberación. |