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Resurrección mañana
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Resurrección mañana

Producto
ID de imagen
lwjas0433
Descripción
Piedra rodada, Cristo se aleja de la tumba.
Artista
Lars Justinen
Detalles de la imagen
More Information
Palabras clave aumentado   Cristo   Jesús   pascua   resurrección   tumba  
Secondary Keywords arte   domingo   mañana   milagro   puerta  
Tertiary Keywords piedra  
Escrituras
Juan 20   Lucas 24   Marcos 16   Matthew 28  

John 20

1 El domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol, María Magdalena vino al sepulcro. Cuando vio que habían retirado la piedra que tapaba la entrada, 2 regresó corriendo adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo a quien Jesús tanto quería, y les dijo: –Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto. 3 Pedro y el otro discípulo fueron rápidamente al sepulcro. 4 Salieron corriendo los dos juntos, pero el otro discípulo se adelantó a Pedro y llegó antes que él. 5 Al asomarse al interior comprobó que las vendas de lino estaban allí; pero no entró. 6 Siguiéndole los pasos llegó Simón Pedro que entró en el sepulcro, y observó que las vendas de lino estaban allí. 7 Estaba también el lienzo que habían colocado sobre la cabeza de Jesús, pero no estaba con las vendas, sino doblado y colocado aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro. Vio y creyó. 9 (Y es que hasta entonces, los discípulos no habían entendido la Escritura, según la cual Jesús tenía que resucitar de entre los muertos). 10 Los discípulos regresaron a casa. 11 María, en cambio, se quedó allí, junto al sepulcro, llorando. Sin dejar de llorar, volvió a asomarse al sepulcro. 12 Entonces vio dos ángeles, vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13 Los ángeles le preguntaron: –Mujer, ¿por qué lloras? Ella contestó: –Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. 14 Dicho esto, se volvió hacia atrás y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 15 Jesús le preguntó: –Mujer, ¿por qué lloras?¿A quién estás buscando? Ella, creyendo que era el jardinero, le contestó: –Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo misma iré a recogerlo. 16 Entonces Jesús le dijo: –¡María! Ella se acercó a él y exclamó en arameo: –¡Rabboni! (que quiere decir ­Maestro). 17 Jesús le dijo: –No me retengas, porque todavía no he subido a mi Padre; anda, ve y di a mis hermanos que voy a mi Padre que es el Padre de ustedes; a mi Dios, que es también su Dios. 18 María Magdalena se fue corriendo adonde estaban los discípulos y les anunció: –He visto al Señor. Y les contó lo que Jesús le había dicho. 19 Aquel mismo domingo, por la tarde, estaban reunidos los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: –La paz esté con ustedes. 20 Y les mostró las manos y el costado. Los discípulos, se llenaron de alegría al ver al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: –La paz esté con ustedes. Y añadió: –Como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes. 22 Sopló sobre ellos y les dijo: –Reciban el Espíritu Santo. 23 A quienes les perdonen los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá. 24 Tomás, uno del grupo de los Doce, a quien llamaban ­«El Mellizo», no estaba con ellos cuando se les apareció Jesús. 25 Le dijeron, pues, los demás discípulos: –Hemos visto al Señor. Tomás les contestó: –Si no veo las señales dejadas en sus manos por los clavos y no meto mi dedo en ellas, si no meto mi mano en la herida abierta en su costado, no lo creeré. 26 Ocho días después, se encontraban de nuevo reunidos en casa todos los discípulos de Jesús. Estaba también Tomás. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: –La paz esté con ustedes. 27 Después dijo a Tomás: –Acerca tu dedo y comprueba mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Tomás contestó: –¡Señor mío y Dios mío! 29 Jesús le dijo: –¿Has creído porque me has visto? Dichosos los que han creído sin haber visto. 30 Jesús hizo en presencia de sus discípulos muchos más signos de los que han sido narrados en este libro. 31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengan en él vida eterna.

Luke 24

1 El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los aromas que habían preparado, 2 y encontraron la piedra del sepulcro retirada a un lado. 3 Entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Estaban sin saber qué hacer, cuando dos hombres se presentaron ante ellas vestidos con ropas deslumbrantes. 5 Llenas de miedo, hicieron una profunda reverencia. Ellos les dijeron: –¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que les dijo cuando estaba en Galilea. 7 Que el Hijo del hombre debía ser entregado en manos de pecadores, que iban a crucificarlo y que resucitaría al tercer día. 8 Ellas se acordaron de estas palabras y, 9 regresando del sepulcro, anunciaron todo esto a los once y a todos los demás. 10 Fueron María Magdalena, Juana, María la de Santiago y las demás mujeres que estaban con ellas las que comunicaron estas cosas a los apóstoles. 11 Pero ellos pensaron que eran imaginaciones, y no les creyeron. 12 Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Al asomarse, sólo vio los lienzos, y regresó a casa admirado de lo sucedido. 13 Aquel mismo día, dos de los discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, que dista de Jerusalén unos once kilómetros. 14 Iban hablando de todos estos sucesos. 15 Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. 16 Pero sus ojos estaban tan cegados, que no eran capaces de reconocerlo. 17 El les dijo: –¿Qué es lo que vienen conversando por el camino? Ellos se detuvieron entristecidos, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: –¿Eres tú el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días? 19 El les preguntó: –¿Qué ha pasado? Ellos contestaron: –Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. 20 ¿No sabes que los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron? 21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto. 22 Es cierto que algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron temprano al sepulcro 23 y no encontraron su cuerpo. Hablaban incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían que está vivo. 24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres decían, pero a él no lo vieron. 25 Entonces Jesús les dijo: –¡Qué torpes son para comprender, y qué duros son para creer lo que dijeron los profetas! 26 ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria? 27 Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él las Escrituras. 28 Al llegar al pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le insistieron diciendo: –Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos. 30 Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos. 31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado. 32 Y se dijeron uno a otro: –¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras? 33 En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás, 34 que decían: –Es verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. 35 Ellos, por su parte, contaban lo que les había ocurrido cuando iban de camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36 Estaban comentando lo sucedido, cuando el mismo Jesús se presentó en medio y les dijo: –La paz esté con ustedes. 37 Espantados y llenos de miedo, creían ver un fantasma. 38 Pero él les dijo: –¿De qué se asustan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? 39 Vean mis manos y mis pies; soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse de que un fantasma no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo. 40 Y dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41 Pero como aún se resistían a creer por la alegría y el asombro, les dijo: –¿Tienen algo de comer? 42 Ellos le dieron un trozo de pescado asado. 43 El lo tomó y lo comió delante de ellos. 44 Después les dijo: –Cuando aún estaba entre ustedes les dije que era necesario que se cumpliera todo lo escrito sobre mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: –Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47 y que en su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. 48 Ustedes son testigos de estas cosas. 49 Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre. Ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto. 50 Después los llevó fuera de la ciudad hasta un lugar cercano a Betania y, alzando las manos, los bendijo. 51 Y mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo. 52 Ellos, después de postrarse ante él, regresaron a Jerusalén con gran alegría. 53 Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios.

Mark 16

1 Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. 2 El primer día de la semana, muy de madrugada, a la salida del sol, fueron al sepulcro. 3 Iban comentando: –¿Quién nos retirará la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Pero, al mirar, observaron que la piedra había sido ya retirada, y eso que era muy grande. 5 Cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, que estaba vestido con una túnica blanca. Ellas se asustaron. 6 Pero él les dijo: –No se asusten. Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. 7 Vayan, pues, a decir a sus discípulos y a Pedro: El va camino de Galilea; allí lo verán, tal como les dijo. 8 Ellas salieron huyendo del sepulcro, llenas de temor y asombro, y no dijeron nada a nadie por el miedo que tenían. [ 9 Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana y se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. 10 Ella fue a comunicárselo a los que lo habían acompañado, que estaban tristes y seguían llorando. 11 Ellos, a pesar de oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no creyeron. 12 Después de esto se apareció, con aspecto diferente, a dos de ellos que iban de camino hacia el campo. 13 También ellos fueron a dar la noticia a los demás. Pero tampoco les creyeron. 14 Por último, se apareció a los Once, cuando estaban a la mesa, y les reprochó su incredulidad y su terquedad, por no haber creído a quienes lo habían visto resucitado. 15 Y les dijo: –Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura. 16 El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará. 17 A los que crean, les acompañarán estas señales: expulsarán demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes con sus manos y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos sanarán. 19 Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. 20 Ellos salieron a predicar por todas partes, el Señor los asistía y confirmaba la palabra acompañándola con señales.]

Matthew 28

1 Pasado el sábado, al alba del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. 2 De pronto hubo un gran temblor. El ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, rodó la piedra del sepulcro y se sentó en ella. 3 Su aspecto era como el del relámpago y su vestido blanco como la nieve. 4 Al verlo, los guardias se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. 5 Pero el ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: –Ustedes no teman; sé que buscan a Jesús, el crucificado. 6 No está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el sitio donde estaba puesto. 7 Vayan en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y va camino de Galilea; allí lo verán. Eso es todo. 8 Ellas salieron rápidamente del sepulcro y, con temor pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos. 9 Jesús salió a su encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: –No teman, digan a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán. 11 Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los jefes de los sacerdotes todo lo ocurrido. 12 Estos se reunieron con los ancianos y acordaron en consejo dar una buena suma de dinero a los soldados, 13 advirtiéndoles: Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron su cuerpo mientras ustedes dormían. 14 Y si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y responderemos por ustedes. 15 Los soldados tomaron el dinero e hicieron lo que les habían dicho, y ésta es la versión que ha corrido entre los judíos hasta hoy. 16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, lo adoraron; ellos que habían dudado. 18 Jesús se acercó y se dirigió a ellos con estas palabras: –Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. 19 Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, 20 enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos.

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