Samuel unge Saul
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| Escrituras | 1 Samuel 91 Había un hombre de la tribu de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afíaj, benjaminita; un hombre de buena posición. 2 Tenía un hijo llamado Saúl. Era un muchacho de buena presencia; no había entre los israelitas ninguno más esbelto que él, pues sobrepasaba a todos de los hombros para arriba. 3 Un día que se le perdieron las burras a Quis, éste dijo a su hijo Saúl: –Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras. 4 Recorrieron las montañas de Efraín y la región de Salisá, pero no las encontraron; recorrieron la región de Salín, y tampoco; luego la de Benjamín, y tampoco las encontraron. 5 Y al llegar a la región de Suf, dijo Saúl al criado que iba con él: –Regresemos, no sea que mi padre, empiece a estar intranquilo por nosotros más que por las burras. 6 Pero el criado le indicó: –Mira, aquí en la ciudad hay un hombre de Dios; es un hombre muy famoso; todo lo que él dice se cumple. Así que vamos allá. Tal vez él nos indique el camino que debemos seguir. 7 Saúl le respondió: –Si vamos, ¿qué le llevaremos a ese hombre? Ya no queda pan en nuestros morrales y no tenemos nada que ofrecer al hombre de Dios. ¿Qué nos queda? 8 Contestó el criado a Saúl: –Mira, he encontrado en mi bolsillo una pequeña moneda. Se la daré al hombre de Dios para que nos indique el camino que debemos seguir. 9 - 11 Saúl dijo al criado: –De acuerdo, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios. Cuando subían la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas muchachas que salían a buscar agua, y les preguntaron: –¿Está aquí el vidente? (Es que antiguamente en Israel, cuando se iba a consultar a Dios, se decía: «Vengan, vamos al vidente». Pues al que hoy se llama profeta antes se le llamaba vidente.) 12 Ellas les respondieron: –Sí, aquí está; sigan de frente. Acaba de llegar a la ciudad, porque hoy el pueblo celebra un sacrificio en el altozano. 13 Si entran en la ciudad, podrán encontrarlo antes de que suba al altozano para la comida; el pueblo no comerá hasta que llegue él, porque es él quien tiene que bendecir el sacrificio, después de lo cual comerán los invitados. Suban, pues, que en seguida lo encontrarán. 14 Ellos subieron a la ciudad y, cuando entraban en ella, se encontraron con que Samuel venía de frente para subir al altozano. 15 Un día antes de que llegara Saúl, el Señor había advertido a Samuel: 16 –Mañana a esta misma hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín; lo ungirás como jefe de mi pueblo Israel, para que salve a mi pueblo de los filisteos, porque he visto la aflicción de mi pueblo y su queja ha llegado hasta mí. 17 Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: –Mira, ese es el hombre del que te hablé; ese es el que regirá a mi pueblo. 18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta de la ciudad, y le dijo: –Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente. 19 Samuel le respondió: –Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy ustedes comerán conmigo y mañana por la mañana te dejaré partir y te daré a conocer todo lo que te preocupa. 20 En cuanto a las burras perdidas hace ya tres días, no te preocupes por ellas, porque ya aparecieron. Además, ¿de quién será cuanto hay de valioso en Israel? ¡Pues tuyo y de la familia de tu padre! 21 Saúl respondió: –Yo soy un benjaminita, de la más pequeña de las tribus de Israel, y mi familia es la menor de todas las familias de la tribu de Benjamín. ¿Por qué me dices esto? 22 Entonces Samuel llevó consigo a Saúl y a su criado, los hizo entrar en la sala y les dio un puesto de honor entre los invitados, que eran unos treinta. 23 Después Samuel dijo al cocinero: –Trae la ración que te di para que la pusieras aparte. 24 El cocinero tomó la pierna y el rabo y lo puso delante de Saúl. Samuel dijo: –Aquí tienes la porción reservada; sírvete y come, pues se guardó para ti hasta este momento, para que la comieras con los invitados. Y Saúl comió con Samuel aquel día. 25 Después, bajaron del altozano a la ciudad, prepararon una cama para Saúl en la terraza y se acostó. 26 Al amanecer, Samuel llamó a Saúl: –Levántate, que voy a dejarte partir. Saúl se levantó y salieron los dos afuera. 27 Al llegar a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl: –Di al criado que vaya delante de nosotros; tú espera un momento pues voy a darte a conocer la palabra de Dios. |