1 Entonces Samuel tomó la vasija de aceite, derramó el aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó diciendo: –En verdad el Señor te unge como jefe de su heredad.2 Hoy, cuando te hayas alejado de mí, encontrarás junto a la tumba de Raquel, en el terrritorio de Benjamín, a dos hombres que te dirán: «Han aparecido ya las burras que saliste a buscar; tu padre se ha olvidado del asunto de las burras y está intranquilo por ustedes, preguntándose qué puede hacer por su hijo».