Saúl había recibido instrucciones de esperar siete días para Samuel venir a hacer un sacrificio al Señor. Saúl no obedecía. Él siguió adelante y había hecho el sacrificio de sí mismo.
8 Esperó siete días, el tiempo fijado por Samuel, pero Samuel no llegaba a Guilgal y el pueblo se dispersaba abandonando a Saúl.9 Entonces Saúl dijo: –Tráiganme las víctimas del holocausto y de los sacrificios de comunión. Y ofreció el holocausto.10 Cuando terminaba de ofrecer el holocausto llegó Samuel, y Saúl salió a su encuentro para saludarlo.11 Samuel le dijo: –¿Qué has hecho? Saúl respondió: –Al ver que el pueblo se dispersaba, que tú no llegabas en el día señalado y que los filisteos estaban reunidos en Micmás,12 pensé: «Los filisteos bajarán contra mí a Guilgal antes de que yo haya aplacado al Señor»; y me vi obligado a ofrecer el sacrificio.13 Dijo Samuel a Saúl: –Te has portado como un necio. No has hecho lo que el Señor tu Dios te había mandado. El Señor habría consolidado para siempre tu reino sobre Israel;14 pero así, tu reino no se mantendrá. El Señor se ha buscado un hombre que le es fiel, y le ha destinado para jefe de su pueblo, porque tú no has hecho lo que el Señor te había mandado.