Una familia hebrea mira la Cruz de Cristo. La mujer cubre su rostro. Las sombras de las cruces son en el suelo delante de ellos. Iluminación dramática. Ilustración de Harry Anderson.
17 quien, llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado «La Calavera» (que en la lengua de los judíos se dice «Gólgota»).
Luke 23
26 Cuando lo llevaban para crucificarlo, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.27 Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.28 Jesús se dirigió a ellas y les dijo: –Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.29 Porque vendrán días en que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron.30 Entonces se pondrán a decir a las montañas: «Caigan sobre nosotras»; y a las colinas: «¡Aplástennos!».31 Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?32 Llevaban también con él a otros dos malhechores para ejecutarlos.33 Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a derecha y otro a la izquierda.34 Jesús decía: –Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Después sortearon su ropa y se la repartieron.35 El pueblo estaba allí mirando. Las autoridades, por su parte, se burlaban de Jesús y comentaban: –A otros ha salvado, ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el elegido!36 También los soldados se burlaban. Se acercaban a él para darle vinagre37 y decían: –Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.38 Habían puesto sobre su cabeza una inscripción, que decía: «Este es el rey de los judíos».39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: –¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti mismo y a nosotros.40 Pero el otro intervino para reprenderlo, diciendo: –¿Ni siquiera temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio?41 Lo nuestro es justo, pues estamos recibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo.42 Y añadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey.43 Jesús le dijo: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Luke 23
33 Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a derecha y otro a la izquierda.
Luke 23
47 El oficial romano, viendo lo sucedido, alababa a Dios diciendo: –Verdaderamente este hombre era justo.
Mark 15
25 Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.
Matthew 27
37 Sobre su cabeza pusieron un letrero con la causa de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos».
Matthew 27
54 El oficial romano, y los que estaban con él custodiando a Jesús, al sentir el terremoto y ver todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y decían: –Verdaderamente éste era Hijo de Dios.