8 Cuando se promulgó el edicto real, numerosas jóvenes fueron llevadas a la fortaleza de Susa y puestas a las órdenes de Hegeo. Entre ellas llevaron también a Ester al palacio real, y se la encomendaron a Hegeo, guardián de las mujeres.9 La muchacha agradó mucho a Hegeo, y como le gustó, le dio inmediatamente cremas de belleza y alimentos, y puso a su disposición siete doncellas elegidas entre las mejores del palacio real; luego la llevó, con sus doncellas, al mejor sitio del harén.