Salomón Orando por la Sabiduría
| Secondary Keywords | Bendice fantasma los reyes orando reino sabiduría Salomón testamento unido |
|---|---|
| Escrituras | 1 Kings 3 1 Kings 9 2 Chronicles 1 |
1 Kings 31 Salomón se emparentó con el faraón, rey de Egipto, al tomar a una hija de éste como esposa. La llevó a la ciudad de David, mientras acababa de construir su palacio, el templo del Señor y las murallas de Jerusalén.2 El pueblo ofrecía sacrificios en los altozanos, porque aún no se había edificado un templo en honor del Señor.3 Salomón amaba al Señor, siguiendo las normas de su padre David, pero también él sacrificaba y quemaba incienso en los altozanos.4 El rey fue a sacrificar a Gabaón, el altozano más importante, y ofreció mil víctimas en holocausto sobre aquel altar.5 Allí el Señor se le apareció en sueños durante la noche, y le dijo: –Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré.6 Salomón respondió: –Tú favoreciste mucho a mi padre David, tu siervo, porque caminó en tu presencia con fidelidad, justicia y rectitud de corazón, y le has conservado tu favor dándole un hijo que se siente en su trono, como hoy sucede.7 Y ahora, Señor, Dios mío, tú me has hecho rey a mí, tu siervo, como sucesor de mi padre David; pero yo soy muy joven y no sé cómo gobernar.8 Tu siervo está en medio del pueblo que te has elegido, un pueblo numeroso, que no se puede contar, y cuya multitud es incalculable.9 Da, pues, a tu siervo un corazón sabio para gobernar a tu pueblo y poder discernir entre lo bueno y lo malo. Porque ¿quién, si no, podrá gobernar a un pueblo tan grande?10 Agradó mucho al Señor esta petición de Salomón,11 y le dijo: –Ya que me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar con justicia,12 te concederé lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente como no ha habido antes de ti ni lo habrá después.13 Pero además te añado lo que no has pedido: riquezas y gloria en tal grado, que no habrá en tus días rey alguno como tú.14 Si caminas por mis sendas y guardas mis preceptos y mandamientos, como hizo tu padre David, te daré una larga vida.15 Salomón se despertó y vio que había sido un sueño. Regresó a Jerusalén y se presentó ante el arca de la alianza del Señor, ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, y dio un banquete a todos sus servidores.16 Por entonces se presentaron al rey dos prostitutas.17 Una de ellas le dijo: –Con tu permiso, señor mío. Esta mujer y yo vivimos en la misma casa; yo di a luz en la casa.18 A los tres días dio a luz también ella. Estábamos juntas y no había nadie más en la casa.19 Una noche murió el hijo de esta mujer, aplastado por ella misma;20 entonces ella se levantó a media noche, tomó a mi hijo de mi lado, mientras tu sierva dormía, y lo acostó en su regazo, y a su hijo muerto lo acostó en el mío.21 Cuando de madrugada me levanté para amamantar a mi hijo, lo encontré muerto. Pero, examinándolo luego atentamente a la luz del día, vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.22 La otra respondió: –No es verdad, mi hijo es el vivo y el tuyo es el muerto. Pero la primera decía: –No, tu hijo es el muerto y el mío es el vivo. Así discutían delante del rey.23 Entonces, el rey se pronunció así: –La una dice: «Mi hijo es el vivo y el tuyo es el muerto». La otra: «No, tu hijo es el muerto y el mío es el vivo».24 Y ordenó: –Tráiganme una espada. Le trajeron una espada al rey,25 y el rey mandó: –Partan en dos al niño vivo y den la mitad a cada una.26 Entonces la madre del niño vivo, conmovida íntimamente por su hijo, suplicó: –Por favor, señor, dale a ella el niño vivo. ¡Por ningún motivo lo mates! La otra, en cambio, decía: –Que no sea ni para ti ni para mí; que lo partan.27 Entonces el rey sentenció: –Entréguenle a la primera el niño vivo; no lo maten. Ella es su madre.28 Todo Israel se enteró de la sentencia del rey y respetaron al rey, viendo que había en él una sabiduría divina para administrar justicia. 1 Kings 91 Cuando Salomón terminó el templo del Señor, su palacio y todo lo demás que había proyectado,2 se le apareció el Señor por segunda vez, como en Gabaón,3 y le dijo: –He escuchado la oración y la súplica que has elevado ante mí; he consagrado este templo, que has construido para morada eterna de mi nombre. En él estarán siempre mis ojos y mi corazón.4 Si caminas en mi presencia con pureza y rectitud de corazón como tu padre David, cumpliendo todo lo que te he mandado y observando mis leyes y preceptos,5 consolidaré para siempre tu trono real sobre Israel, como prometí a tu padre David, cuando le dije: No te faltará un descendiente en el trono de Israel.6 Pero si ustedes y sus hijos me abandonan y, en lugar de cumplir las leyes y mandamientos que les he dado, dan culto a otros dioses y los adoran,7 borraré a Israel de la tierra que les he dado, rechazaré este templo que he consagrado a mi nombre, e Israel será motivo de risa y de burla entre todos los pueblos.8 Este templo será reducido a un montón de ruinas; todo el que pase ante él quedará asombrado y silbará atónito. Y al que pregunte por qué ha tratado así el Señor a este país y a este templo,9 se le responderá: Porque abandonaron al Señor su Dios, que sacó de Egipto a sus antepasados, y se entregaron a otros dioses, adorándolos y dándoles culto. Por eso el Señor ha hecho caer sobre ellos todos estos males.10 En veinte años construyó Salomón los dos edificios: el templo del Señor y su palacio,11 con la ayuda de Jirán, rey de Tiro, que le había suministrado madera de cedro y de ciprés, y oro en abundancia. Al cabo de ese tiempo, Salomón entregó a Jirán veinte ciudades en Galilea.12 Jirán salió de Tiro para verlas, pero no le gustaron,13 y dijo: –¿Qué ciudades me has dado, hermano? Y las llamó Tierra de Cabul –es decir, Tierra Baldía–; y así se las llama hoy.14 Jirán había mandado al rey unos cuatro mil cien kilos de oro.15 Para construir el templo del Señor, su propio palacio, el terraplén que unía la ciudad de David con el templo, la muralla de Jerusalén, Jasor, Meguido y Guézer, Salomón llevó a cabo un reclutamiento de trabajadores forzados.16 (En cuanto a Guézer, el faraón, rey de Egipto, se había apoderado de ella en un ataque, la había incendiado, había matado a todos sus habi17 Salomón, por su parte, reconstruyó Guézer y edificó Betorón de Abajo;18 Balat y Tamar en el Négueb;19 igualmente las ciudadesalmacén para sus carros de guerra y su caballería, y cuanto se propuso edificar en Jerusalén, en la región del Líbano y en todo el término de su jurisdicción.20 Había en el país gentes que no pertenecían al pueblo de Israel; eran los amorreos, hititas, pereceos, jeveos y jebuseos,21 descendientes de aquellos a quienes los israelitas no habían podido exterminar. A éstos Salomón los reclutó como trabajadores forzados, y esa sigue siendo su situación hasta el día de hoy.22 No hizo lo mismo con los israelitas. Estos eran, más bien, lo mejor de su ejército: sus guardias, oficiales y escuderos, y los jefes de sus carros de guerra y de su caballería.23 Los capataces encargados de vigilar a los que trabajan en las obras eran quinientos cincuenta.24 Cuando la hija del faraón se instaló en el palacio que había edificado para ella en la ciudad de David, Salomón construyó el terraplén que unía ésta con el templo.25 Tres veces al año Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de comunión sobre el altar que había levantado al Señor, y quemaba perfumes ante el Señor, cumpliendo así sus obligaciones con el templo.26 El rey Salomón armó una flota de barcos en Esionguéber, junto a Eilat, a orillas del mar Rojo, en el país de Edom.27 Jirán mandó para esta flota servidores suyos como tripulantes y marineros expertos, junto con los servidores de Salomón.28 Llegaron hasta Ofir, y allí cargaron unos catorce mil trescientos kilos de oro, que trajeron al rey Salomón. tantes cananeos, y se la había dado como dote a su hija, la esposa de Salomón). 2 Chronicles 11 Salomón, hijo de David, consolidó su trono. El Señor su Dios estaba con él y lo exaltó a la grandeza más alta.2 Salomón convocó a todo Israel, a los jefes de mil y de cien hombres, a los jueces y a todos los príncipes de Israel, y a los jefes de familia.3 Una vez reunida la asamblea, fue al alto de Gabaón, donde estaba la tienda del encuentro con Dios levantada por Moisés, siervo del Señor, en el desierto.4 David había trasladado el arca de Dios desde Quiriat Yearín a la tienda que había preparado para ella en Jerusalén.5 Pero el altar de bronce, obra de Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, quedó en Gabaón ante la morada del Señor, y allí fueron Salomón y la asamblea.6 Salomón, en presencia de Dios, subió al altar de bronce, que estaba junto a la tienda del encuentro y ofreció mil víctimas en holocausto.7 Aquella misma noche se apareció Dios a Salomón y le dijo: –Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré.8 Salomón respondió a Dios: –Tú favoreciste mucho a mi padre David, y a mí me has hecho rey como sucesor suyo.9 Ahora se está cumpliendo la promesa que hiciste a mi padre David, porque me has constituido rey de un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.10 Dame, pues, sabiduría e inteligencia para gobernar con acierto a este pueblo, porque ¿quién, si no, podrá gobernar a un pueblo tan numeroso como el tuyo?11 Y Dios dijo a Salomón: –Puesto que ha sido este tu deseo y no me has pedido riquezas, ni propiedades, ni gloria, ni la muerte de tus enemigos, ni siquiera una larga vida,12 sino sabiduría e inteligencia para gobernar a mi pueblo, del que te he constituido rey, te concedo sabiduría e inteligencia y también te doy riquezas, propiedades y gloria, como no las tuvieron los reyes anteriores a ti ni las tendrán los que te sigan.13 Regresó Salomón a Jerusalén desde la tienda del encuentro en el alto de Gabaón, y reinó sobre Israel.14 Salomón reunió mil cuatrocientos carros de guerra y doce mil caballos, que estaban en los establos de las ciudades destinadas a ellos, y en Jerusalén junto al rey.15 El rey hizo que abundara la plata en Jerusalén como las piedras, y los cedros como las higueras de la Sefelá.16 Los caballos destinados a Salomón se importaban de Musrí y de Coa. Los mercaderes del rey los compraban en Coa a precio concertado:17 a seiscientas monedas de plata la cuadriga de Musrí, y a ciento cincuenta el caballo. Salomón a su vez, a través de los mismos mercaderes los vendía a los reyes de los hititas y a los de Aram.18 Decidió también Salomón construir un templo en honor del Señor y un palacio real para él. | |








