9 Al oír esto Jesús, quedó admirado y, dirigiéndose a la gente que lo seguía, dijo: –Les digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.
Matthew 8
8 El oficial romano contestó: –Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero basta que digas una sola palabra y mi criado quedará sano.9 Porque yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y si digo a uno de ellos: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y a mi criado: «Haz esto», él lo hace.10 Al oírlo, Jesús se quedó admirado y dijo a los que le seguían: –Les aseguro que jamás he encontrado en Israel una fe tan grande.11 Por eso les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos,12 mientras que los hijos del reino serán echados fuera a las tinieblas; allí llorarán y les rechinarán los dientes.13 Luego dijo al oficial romano: –Vete y que suceda según tu fe. Y en aquel momento el criado quedó sano.14 Al llegar Jesús a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste acostada con fiebre.15 Jesús tomó su mano y se le quitó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirle.