12 Jesé mandó que lo trajeran. Era rubio, de hermosos ojos y de buena presencia. El Señor dijo: –Levántate y úngelo, porque es éste.13 Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en presencia de sus hermanos. A partir de aquel día el espíritu del Señor entró en David. Por su parte, Samuel se puso en camino y regresó a Ramá.