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El Edicto
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El Edicto

Producto
ID de imagen
lfwas2074
Descripción
Un rey mira una copia de su nueva proclamación.
Artista
Lifeway Collection
Detalles de la imagen
More Information
Secondary Keywords       anuncio   colección   desplazamiento   leer   ley   proclamación  
Escrituras
2 Chronicles 30:5   Daniel 6:1-28   Esther 1:20   Esther 3:8-15   Esther 8:8-14   Ezra 5:13-17   Ezra 6:1-5   Ezra 7:12-28  

2 Chronicles 30

5 la comunicaron a todo Israel, desde Berseba hasta Dan, invitando a subir a Jerusalén a celebrar la pascua del Señor, Dios de Israel, pues pocos habían cumplido lo prescrito.

Daniel 6

1 Y Darío el medo, que tenía sesenta y dos años, se apoderó del reino. 2 Darío consideró oportuno nombrar ciento veinte gobernadores regionales distribuidos por todo el reino, 3 y al frente de ellos tres supervisores, uno de ellos Daniel, a quien los gobernadores debían rendir cuentas, con el fin de impedir que se atentara contra los intereses del rey. 4 Sobresalía Daniel entre los supervisores y gobernadores por su excepcional capacidad; así que el rey pensó ponerlo al frente de todo el reino. 5 Entonces los supervisores y los gobernadores trataron de buscar un motivo de acusación contra Daniel en algún asunto de la administración del reino; pero no pudieron encontrar nada, ni una falta, porque era fiel y no lo podían acusar de negligencia ni de falta alguna. 6 Aquellos hombres se dijeron: «No encontraremos contra Daniel ningún motivo de acusación, a menos que lo encontremos en algo relacionado con la ley de su Dios». 7 Los gobernadores regionales acudieron precipitadamente al rey y le dijeron: –¡Que el rey Darío viva para siempre! 8 Todos los ministros del reino, los supervisores, los consejeros y los gobernadores regionales y provinciales, han celebrado consejo para que se publique un decreto real con esta ley: Todo el que en el espacio de treinta días dirija una oración a cualquier dios u hombre, fuera de ti, oh rey, será arrojado a la fosa de los leones. 9 Ahora, oh rey, promulga esta prohibición y firma el decreto para que no pueda ser derogado, según la ley de medos y persas, que es irrevocable. 10 Y el rey Darío firmó el decreto de prohibición siguiendo sus indicaciones. 11 Cuando Daniel se enteró de que había sido firmado el decreto, entró en su casa. La habitación de arriba tenía ventanas orientadas hacia Jerusalén y tres veces al día Daniel se ponía de rodillas para orar y alabar a su Dios como había hecho siempre. 12 Entonces, aquellos hombres entraron de repente y sorprendieron a Daniel orando e invocando a su Dios. 13 Inmediatamente se presentaron al rey y le recordaron el decreto real: –¿No has firmado una prohibición según la cual todo aquel que en el espacio de treinta días dirija una oración a cualquier dios u hombre, a excepción de ti, oh rey, será arrojado a la fosa de los leones? Respondió el rey: –Sí, así está establecido, según la ley de medos y persas, que es irrevocable. 14 Ellos contestaron: –Pues Daniel, ese judío deportado, no te respeta a ti ni a la prohibición que has firmado, sino que tres veces al día hace su oración. 15 Al oír esto, el rey se apenó profundamente y se propuso salvar a Daniel; hasta el atardecer estuvo buscando el modo de librarlo. 16 Pero aquellos hombres de nuevo acudieron en masa al rey y le dijeron: –Recuerda, rey, que, según la ley de medos y persas, ninguna prohibición o decreto dado por el rey puede ser anulado. 17 Entonces, el rey dio orden de traer a Daniel y arrojarlo a la fosa de los leones. El rey dijo a Daniel: –¡Que tu Dios, a quien sirves tan fielmente, te salve! 18 Trajeron una piedra, la colocaron en la boca de la fosa, y el rey la selló con su anillo y con el de sus dignatarios, para que no se cambiara la sentencia dada contra Daniel. 19 El rey regresó a su palacio, y no quiso comer ni admitir concubinas en toda la noche, ni pudo conciliar el sueño. 20 Apenas amaneció, el rey se levantó y se dirigió rápidamente a la fosa de los leones. 21 Al llegar junto a él, llamó a Daniel con voz angustiada: –Daniel, siervo de Dios vivo, ¿ha podido tu Dios, a quien sirves con tanta fidelidad, librarte de los leones? 22 Daniel respondió al rey: –¡Que el rey viva para siempre! 23 Mi Dios ha mandado a su ángel, que ha cerrado las fauces de los leones, y no me han hecho ningún daño, porque Dios sabe que soy inocente, y tampoco he hecho nada malo contra el rey. 24 Entonces el rey se alegró enormemente y mandó sacar a Daniel de la fosa. Sacaron a Daniel y no tenía ni siquiera un rasguño, porque había confiado en su Dios. 25 Por orden del rey fueron traídos y arrojados a la fosa de los leones aquellos hombres que habían calumniado a Daniel, ellos, sus mujeres y sus hijos. Y aún no habían tocado el fondo de la fosa, cuando los leones se lanzaron sobre ellos y trituraron todos sus huesos. 26 Entonces el rey Darío escribió a las gentes de todos los pueblos, naciones y lenguas que pueblan la tierra: –Que la paz que ustedes tienen, crezca sin cesar. 27 Ordeno que en todo mi imperio sea respetado y temido el Dios de Daniel, porque él es el Dios vivo que vive para siempre; su reino no será destruido y su imperio no tendrá fin. 28 El es quien libra y quien salva; el que realiza prodigios y signos maravillosos en el cielo y en la tierra; él ha salvado a Daniel de las garras de los leones.

Esther 1

20 Cuando el decreto del rey se conozca en todo su vasto imperio, todas las mujeres honrarán a sus maridos, sean de la condición que sean.

Esther 3

8 Amán dijo al rey Asuero: –Hay un pueblo aislado de los demás, diseminado entre los pueblos de las provincias de tu imperio, que tiene leyes distintas y no cumple las leyes del rey. Al rey no le conviene tolerarlos. 9 Si le parece bien al rey, decrete su exterminio, y yo compensaré al rey con trescientas cuarenta toneladas de plata que pasarán al tesoro real. 10 El rey se quitó el anillo real y se lo dio a Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, enemigo de los judíos, 11 diciéndole: –Quédate con el dinero y haz lo que te parezca con ese pueblo. 12 Fueron convocados los secretarios del rey para el día trece del mes primero, el de Nisán. Y, de acuerdo con Amán, redactaron un edicto, destinado a los sátrapas reales, a los gobernadores de las provincias y a los jefes de cada pueblo, a cada uno según la escritura de la provincia y la lengua de cada pueblo. Estaba escrito en nombre del rey Asuero y sellado con el sello del anillo real. 13 Los correos llevaron a todas las provincias del imperio cartas con órdenes de exterminar, matar y aniquilar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres, y de apoderarse de sus bienes ese mismo día: el día trece del duodécimo mes, el de Adar. (a) He aquí el texto de la carta: El gran rey Asuero, a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias y a los jefes subalternos, desde la India hasta Etiopía, ordena lo siguiente: (b) Aunque mando en numerosos pueblos y soy el señor de toda la tierra, no quiero abusar de mi poderío, sino gobernar con moderación y clemencia para que mis súbditos pasen una vida tranquila sin temores y gocen de la paz que tan ardientemente desean todos los hombres. (c) Habiendo consultado a mis consejeros cómo podría conseguir esto, uno de ellos, Amán, distinguido por su prudencia y fidelidad, segundo en el reino por su rango, (d) nos ha informado de que, esparcido por el mundo hay un pueblo odioso por sus leyes, opuesto a los demás pueblos, que desprecia las órdenes del rey y pone trabas a las disposiciones de nuestro irreprochable gobierno. (e) Sabemos igualmente que este pueblo, único en su género, opuesto a todo el mundo, distinto por sus extrañas leyes, enemigo de nuestros intereses, comete los peores abusos contra la estabilidad del reino. (f) Por eso, hemos decretado que aquellos a quienes Amán, encargado de nuestros negocios y jefe de gobierno, ha señalado en sus cartas, mueran a espada con sus mujeres e hijos, sin piedad y sin misericordia, el día catorce del décimo mes, es decir, el de Adar, del presente año. (g) Así serán echados violentamente en los infiernos estos enemigos de ayer y de hoy, y podremos tener paz y prosperidad en nuestro imperio. 14 El texto de la carta debía ser promulgado como decreto para todas y cada una de las provincias, y comunicado a todos los pueblos para que estuvieran preparados para aquel día. 15 Los correos partieron rápidamente con la orden del rey. El decreto se promulgó igualmente en la fortaleza de Susa. Y, mientras el rey y Amán banqueteaban, en Susa reinaba la consternación.

Esther 8

8 Escriban ustedes a los judíos en nombre del rey lo que les parezca y séllenlo con el sello real; un documento escrito en nombre del rey y sellado con su sello es irrevocable. 9 Inmediatamente fueron convocados los secretarios reales: el día veintitrés del mes tercero, es decir, el mes de Siván. Escribieron, tal como quería Mardoqueo, a los judíos, sátrapas, gobernadores y jefes de las provincias –ciento veintisiete provincias, desde la India hasta Etiopía– a cada provincia en su escritura y a cada pueblo en su lengua. 10 Escribieron las cartas en nombre del rey Asuero y las sellaron con su anillo real. Enviaron las cartas por medio de correos montados en velocísimos caballos de las cuadras reales. 11 En las cartas el rey concedía a los judíos de todas y cada una de las ciudades el derecho a reunirse y defenderse, a exterminar, matar y aniquilar a todo el que tomara las armas para atacarlos, fuera de la raza y provincia que fuera, incluso a las mujeres y los niños; les concedía además el derecho a saquear sus bienes, 12 en todas las provincias del rey Asuero, aquel mismo día, el trece del duodécimo mes, es decir, el mes de Adar. (a) Este era el texto de la carta: (b) El gran rey Asuero a los sátrapas de las ciento veintisiete provincias desde la India hasta Etiopía, y a todos nuestros fieles súbditos. Salud. (c) Hay muchos que cuanto más generosamente son honrados por la gran bondad de sus bienhechores, más se llenan de orgullo. Y no se contentan con oprimir a nuestros súbditos, sino que, insatisfechas aún sus ambiciones, conspiran contra sus mismos bienhechores. (d) No sólo arrancan de los hombres la gratitud, sino que, ensoberbecidos por su inesperada dignidad, quieren escapar a la justicia vengadora de Dios, que todo lo ve. (e) Con frecuencia los hombres de gobierno se han visto envueltos en males irreparables, y complicados en la muerte de inocentes por haberse fiado de amigos en la administración de los negocios y haber seguido sus consejos, (f) que sorprendían, con sus palabras engañosas, la noble sencillez de los dirigentes. (g) Pueden comprobarlo, no sólo por las crónicas antiguas, como hemos dicho, sino viendo alrededor de ustedes las impiedades cometidas por esta peste de indignos gobernantes. (h) Debemos, pues, mirar al futuro y asegurar la tranquilidad y la paz para bien de todos, (i) haciendo los cambios necesarios y juzgando con justicia todos los casos. (j) Amán, hijo de Hamdatá, macedonio, ajeno a la sangre persa y desconocedor de nuestra nobleza, fue recibido por mí con hospitalidad, (k) y aceptado con los mejores sentimientos de amistad, hasta el punto de llamarlo nuestro padre, de ser venerado por todos y de ser el segundo en el reino por su rango. (l) Pero, insatisfechas aún sus ambiciones, trató de quitarme el reino y la vida; (m) con toda clase de engaños quiso exterminar a Mardoqueo, mi salvador y mi constante bienhechor, a Ester, la irreprochable compañera de mi reino y a toda su raza. (n) Se imaginaba que con tales medidas quedaríamos aislados y podría pasar a los medos el imperio de los persas. (ñ) Pero he averiguado que los judíos, destinados a la muerte por este criminal, no son malhechores; se rigen por leyes muy justas, (o) y son hijos del Dios vivo, el grande y el altísimo, que nos conserva el reino en prosperidad como lo hizo con nuestros antepasados. (p) Harán, pues, bien no tomando en cuenta las cartas enviadas por Amán, pues su autor y su familia han sido ahorcados en las puertas de Susa, castigo merecido que les ha dado el Dios omnipotente. (q) Publiquen este decreto en todas las ciudades, dejen a los judíos que sigan libremente sus leyes y ayúdenlos a defenderse de los que iban a exterminarlos en un solo día, el trece del duodécimo mes, el de Adar. (r) El Dios omnipotente ha cambiado en alegría el día que iba a ser la ruina de la raza elegida. (s) Ustedes, los judíos, celebrarán con toda alegría, como una de sus grandes fiestas, este día señalado, y de ahora en adelante será un día memorable para ustedes y para todos los amigos de los persas, mientras que para sus enemigos será un recuerdo de su ruina. (t) Toda ciudad y, en general, todo lugar que se niegue a cumplir estas órdenes, serán devastados por el hierro y por el fuego y quedarán inhabitables para los hombres y eternamente odiosos para las fieras y las aves. 13 El documento, con fuerza de ley, debía hacerse público en todas y cada una de las provincias y ser comunicado a todos los pueblos; los judíos debían estar preparados aquel día para vengarse de sus enemigos. 14 Los correos, según la orden del rey, salieron en seguida montados en velocísimos caballos de las cuadras reales. El decreto se promulgó también en la fortaleza de Susa.

Ezra 5

13 Sin embargo, Ciro, rey de Babilonia, en su primer año de reinado, dio autorización para que se reconstruyera este templo de Dios. 14 Además, el rey Ciro hizo sacar del templo de Babilonia los utensilios de oro y plata del templo de Dios, que Nabucodonosor había sacado del santuario de Jerusalén y había llevado al santuario de Babilonia, confiándoselos a un tal Sesbasar que el mismo Ciro había nombrado gobernador. 15 Y le dijo: Hazte cargo de estos utensilios, llévalos al santuario que está en Jerusalén y que el templo de Dios sea reconstruido en el mismo lugar de antes. 16 Vino, pues, el tal Sesbasar y puso los cimientos del templo de Dios que está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se está construyendo, pero aún no se ha terminado». 17 Ahora pues, si le parece bien al rey, investíguese en el archivo real de Babilonia, si efectivamente el rey Ciro dio la autorización para reconstruir este templo de Dios y comuníquesenos la decisión del rey sobre el particular.

Ezra 6

1 Entonces el rey Darío mandó hacer una investigación en los archivos babilónicos 2 y se encontró en Ecbatana, fortaleza de la provincia de Media, un rollo con el siguiente documentomemoria: 3 Año primero del rey Ciro. Decreto promulgado por el rey Ciro respecto al templo de Dios que está en Jerusalén: «Que se reconstruya el templo donde se ofrecen sacrificios y se pongan sus cimientos. Tendrá unos treinta metros de alto y otro tantos de ancho. 4 Habrá tres hileras de piedras talladas y una hilera de madera; los gastos correrán por cuenta de la casa real. 5 Además, serán restituidos los utensilios de oro y plata del templo de Dios, los que Nabucodonosor sacó del santuario de Jerusalén llevándolos a Babilonia, y serán devueltos al santuario de Jerusalén colocándolos en su sitio».

Ezra 7

12 Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y maestro muy versado en la ley del Dios del cielo: 13 He dado orden para que todos mis súbditos israelitas, también los sacerdotes y levitas, si quieren regresar a Jerusalén, puedan hacerlo contigo. 14 Vas en calidad de enviado del rey y de sus siete consejeros, con el fin de supervisar cómo van las cosas en Judá y Jerusalén según la ley de tu Dios que te ha sido confiada. 15 Los que vayan, llevarán la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel que tiene su morada en Jerusalén, 16 y también la plata y el oro que logres reunir en toda la provincia de Babilonia, junto con los donativos espontáneos del pueblo y de los sacerdotes con destino al templo de Dios que está en Jerusalén. 17 Por eso mismo, apresúrate a comprar con este dinero novillos, carneros y corderos con sus correspondientes ofrendas y sacrificios incruentos, y ofrécelos sobre el altar del templo del Dios de ustedes que está en Jerusalén. 18 Emplearán la plata y el oro sobrante como mejor les parezca a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad del Dios de ustedes. 19 Deposita ante tu Dios, en Jerusalén, los utensilios que te han sido confiados para el culto de su templo. 20 Si a tu juicio se necesita todavía alguna cosa más para el templo de tu Dios, cuenta con el dinero del erario real. 21 Yo, el rey Artajerjes, les ordeno a todos los tesoreros del otro lado del Eufrates que den puntualmente a Esdras, sacerdote y maestro de la ley del Dios del cielo, todo lo que les pida, 22 hasta tres mil quinientos kilos de plata, veinticinco mil kilos de trigo, dos mil quinientos litros de vino y otros tantos de aceite y toda la sal que pida. 23 Todo lo ordenado por el Dios del cielo para su templo debe cumplirse puntualmente, a fin de que su cólera no caiga sobre el reino, el rey y sus hijos. 24 Les hacemos saber también que, tanto sacerdotes, levitas, cantantes, porteros y los destinados al servicio del templo, como cualquier otro servidor de este templo de Dios, estarán exentos de tributos, impuestos o derechos de tránsito. 25 Y tú, Esdras, de acuerdo con la sabiduría que Dios te ha concedido, nombrarás jueces y magistrados para administrar justicia a todo el pueblo que está al otro lado del Eufrates y que conoce la ley de tu Dios; a quienes la ignoren, enséñasela. 26 A quienes no cumplan la ley de tu Dios y este decreto del rey, se les castigará con la cárcel, la confiscación de bienes, el destierro o incluso la muerte, según los casos. 27 ¡Bendito sea el Señor, Dios de nuestros antepasados, que predispuso el corazón del rey, para glorificar el templo del Señor, que está en Jerusalén, 28 y que me dispensó el favor del rey, el de sus consejeros y el de todos los altos funcionarios de la corte! Así yo, alentado por la protección del Señor, mi Dios, convoqué a los jefes de Israel para que subieran a Jerusalén conmigo.

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