Los primeros diáconos
| Secondary Keywords | Diáconos historia iglesia Jerusalén primero testamento |
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| Escrituras | Acts 11 Ya traté en mi primer libro, querido Teófilo, de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio 2 hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado sus instrucciones bajo la acción del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido. 3 Después de su pasión, Jesús se les presentó con muchas y evidentes pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. 4 Un día, mientras comían juntos, les ordenó: –No salgan de Jerusalén; esperen la promesa que les hice de parte del Padre; 5 porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días. 6 Los que lo acompañaban le preguntaron: –Señor, ¿vas a restablecer ahora el reino de Israel? 7 El les dijo: –No les toca a ustedes conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su autoridad. 8 Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra. 9 Después de decir esto, lo vieron elevarse, hasta que una nube lo ocultó de su vista. 10 Cuando estaban mirando atentamente al cielo mientras él se iba, se acercaron dos hombres con vestidos blancos 11 y les dijeron: –Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este Jesús que de entre ustedes ha sido llevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto irse. 12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista de Jerusalén tan sólo lo que se permitía caminar en sábado. 13 Cuando llegaron, subieron al piso superior donde se alojaban; eran Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el hijo de Alfeo, Simón el Zelota y Judas el hijo de Santiago. 14 Solían reunirse de común acuerdo para orar en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de los hermanos de este. 15 Uno de aquellos días se levantó Pedro en medio de los hermanos, que eran unos ciento veinte, y dijo: 16 –Hermanos, tenía que cumplirse la Escritura que el Espíritu Santo había anunciado por boca de David acerca de Judas, el que guió a los que arrestaron a Jesús. 17 Era uno de los nuestros y participaba de este ministerio. 18 Pues bien, con el dinero de su crimen compró un campo, se tiró desde lo alto, quedó destrozado, y se desparramaron todas sus entrañas. 19 La noticia se divulgó por toda Jerusalén, de modo que el campo se llamó, en su propio dialecto Hacéldama, es decir, campo de sangre. 20 Así está escrito en el libro de los Salmos: Que su morada quede desierta, y no haya quien la habite. Y también: Que otro ocupe su cargo. 21 Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron durante todo el tiempo que el Señor Jesús estuvo con nosotros, 22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que fue elevado a los cielos, entre a formar parte de nuestro grupo, para que sea, junto con nosotros, testigo de su resurrección. 23 Presentaron a dos: a José, apellidado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. 24 Y oraron así: –Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, señala a cuál de estos dos has elegido 25 para ocupar, en este ministerio apostólico, el puesto del que se apartó Judas para irse al lugar que le correspondía. 26 Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, el cual entró a formar parte del grupo de los once apóstoles. Acts 61 Por aquellos días, debido a que aumentaba el número de los discípulos, los creyentes de origen helenista se quejaron contra los de origen judío, porque sus viudas no eran bien atendidas en la distribución diaria de los alimentos. 2 Los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: –No está bien que nosotros dejemos de anunciar la palabra de Dios para dedicarnos al servicio de las mesas. 3 Por tanto, hermanos, elijan de entre ustedes, siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encomendaremos este servicio, 4 para que nosotros podamos dedicarnos a la oración y al ministerio de la palabra. 5 La proposición agradó a todos, y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. 6 Los presentaron ante los apóstoles, y ellos, después de orar, les impusieron las manos. 7 La palabra de Dios se extendía, el número de discípulos aumentaba mucho en Jerusalén, e incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe. 8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes signos y prodigios en medio del pueblo. 9 Algunos de la sinagoga llamada «de los libertos», a la que pertenecían cirenenses y alejandrinos, y algunos de Cilicia y de la provincia de Asia, se pusieron a discutir con él, 10 pero al no poder contradecir la sabiduría y el espíritu con que hablaba, 11 sobornaron a unos hombres para que dijeran: –Hemos oído a éste blasfemar contra Moisés y contra Dios. 12 De este modo, amotinaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Luego, llegando de improviso, lo arrestaron, lo llevaron al Consejo de Ancianos 13 y presentaron testigos falsos, que decían: –Este hombre no cesa de hablar contra el templo y contra la ley. 14 Le hemos oído decir que ese Jesús Nazareno destruirá este lugar santo y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés. 15 Todos los que estaban en el Consejo de Ancianos lo miraron con atención, y les pareció que su rostro era como el de un ángel. |








