En la parábola del buen samaritano, Jesús cuenta la historia del hombre que ha sido golpeado y dejado para morir y es salvado por el samaritano. Muestra verdadero amor vecino.
18 You shall not take vengeance or bear a grudge against the sons of your own people, but you shall love your neighbor as yourself: I am the LORD.
Luke 10
29 Pero él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: –¿Y quién es mi prójimo?30 Jesús le respondió: –Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos asaltantes que, después de despojarlo y golpearlo sin piedad, se alejaron dejándolo medio muerto.31 Un sacerdote bajaba casualmente por aquel camino y, al verlo, se desvió y pasó de largo.32 Igualmente un levita que pasó por aquel lugar, al verlo, se desvió y pasó de largo.33 Pero un samaritano que iba de viaje, al llegar junto a él y verlo, sintió lástima.34 Se acercó y le vendó las heridas después de habérselas limpiado con aceite y vino; luego lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.35 Al día siguiente, sacó unas monedas y se las dio al encargado, diciendo: «Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso».36 ¿Quién de los tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los asaltantes?37 El otro contestó: –El que tuvo compasión de él. Jesús le dijo: –Vete y haz tú lo mismo.
Luke 10
33 Pero un samaritano que iba de viaje, al llegar junto a él y verlo, sintió lástima.