El Buen Pastor
| Secondary Keywords | bueno confianza pasto seguir voz |
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| Escrituras | 1 Peter 5:1-4 Hechos 20:28 Isaiah 40:11 John 10:1-42 Juan 10:11-14 Juan 21:15-17 Psalms 100:3 Psalms 23:1-6 Revelation 7:17 1 Peter 51 Esta es la exhortación que dirijo a los responsables de sus comunidades yo, que comparto con ellos esa responsabilidad y soy testigo de los padecimientos de Cristo y partícipe ya de la gloria que está a punto de manifestarse: 2 Apacienten el rebaño que Dios les ha confiado, no a la fuerza, sino con gusto, como Dios quiere; y no por los beneficios que pueda traerles, sino con ánimo generoso; 3 no como déspotas con quienes les han sido confiados, sino como modelos del rebaño. 4 Así, cuando aparezca el supremo pastor, recibirán la corona de la gloria que no se marchita. Acts 2028 Cuídense ustedes mismos y a todo el rebaño, pues el Espíritu Santo los ha constituido pastores vigilantes de la Iglesia de Dios, que él adquirió con la sangre de su propio Hijo. Isaiah 4011 Apacienta como un pastor a su rebaño y amorosamente lo reúne; lleva en brazos los corderos y conduce con delicadeza a las que acaban de parir». y la verán juntos todos los hombres –lo ha dicho la boca del Señor–. John 101 Les aseguro que quien no entra por la puerta al corral de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es ladrón y bandido. 2 El pastor de las ovejas entra por la puerta. 3 A éste le abre el guardián para que entre, y las ovejas escuchan su voz; él llama a las suyas por su nombre y las saca fuera del corral. 4 Cuando han salido todas las suyas, se pone al frente de ellas y las ovejas lo siguen, pues conocen su voz. 5 En cambio, nunca siguen a un extraño, sino que huyen de él, porque su voz les resulta desconocida. 6 Jesús les puso esta comparación, pero ellos no comprendieron su significado. 7 Entonces Jesús continuó diciendo: –Les aseguro que yo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas. 8 Todos los que vinieron antes que yo, eran ladrones y bandidos. Por eso, las ovejas no les hicieron caso. 9 Yo soy la puerta. Todo el que entre en el corral de las ovejas por esta puerta, estará a salvo, y sus esfuerzos por buscar el alimento no serán en vano. 10 El ladrón va al rebaño únicamente para robar, matar y destruir. Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud. 11 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; 12 no como el jornalero que ni es verdadero pastor ni propietario de las ovejas. El jornalero cuando ve venir al lobo, las abandona y huye. Y el lobo las arrebata y las dispersa. 13 El jornalero se porta así, porque trabaja únicamente por el sueldo y no tiene interés por las ovejas. 14 Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí; 15 lo mismo que mi Padre me conoce a mí, yo lo conozco a él y doy mi vida por las ovejas. 16 Pero tengo otras ovejas que no están en este rebaño; también a éstas tengo que atraerlas, para que escuchen mi voz. Entonces se formará un rebaño único, bajo la guía de un solo pastor. 17 El Padre me ama, porque yo doy mi vida para recuperarla de nuevo. 18 Nadie tiene poder para quitármela; soy yo quien la doy por mi propia voluntad. Yo tengo poder para darla y para recuperarla de nuevo. Esta es la misión que recibí de mi Padre. 19 Estas palabras de Jesús fueron la causa de una nueva división de opiniones entre los judíos. 20 Muchos decían: –Está poseído por un demonio, está delirando. ¿Por qué lo escuchan? 21 Otros, en cambio, decían: –Sus palabras no son las de un endemoniado. ¿Podría un demonio dar la vista a los ciegos? 22 Era invierno. Se celebraba en Jerusalén la fiesta que conmemoraba la dedicación del templo. 23 Jesús estaba en el templo, paseando por el pórtico de Salomón. 24 En esto, se le acercaron los judíos, lo rodearon y le dijeron: –¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si eres el Cristo, dilo claramente de una vez. 25 Jesús les respondió: –Ya les dije con toda claridad y no me han creido. Las obras que yo hago por encargo de mi Padre dan testimonio de mí; 26 ustedes, sin embargo, no me creen, porque no pertenecen a las ovejas de mi rebaño. 27 Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. 28 Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre; nadie puede arrebatármelas. 29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos, y nadie puede arrebatárselas. 30 El Padre y yo somos uno. 31 Los judíos volvieron a tomar piedras para tirárselas. 32 Jesús les dijo: –He hecho ante ustedes muchas obras buenas por encargo del Padre. ¿Por cuál de ellas quieren apedrearme? 33 Los judíos le contestaron: –No es por ninguna obra buena por lo que queremos apedrearte, sino por haber blasfemado. Pues tú, siendo hombre, te haces Dios. 34 Jesús les respondió: –¿No está escrito en su ley: Yo les digo: ustedes son dioses? 35 Pues si la ley llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y lo que dice la Escritura no puede ponerse en duda, 36 entonces, ¿con qué derecho me acusan de blasfemia sólo por haber dicho «yo soy Hijo de Dios», a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo? 37 Si yo no realizo obras iguales a las de mi Padre, no me crean, 38 pero si las realizo, acepten el testimonio de las mismas, aunque no quieran creer en mí. De este modo reconocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre. 39 Así pues, intentaron de nuevo detener a Jesús, pero él se les escapó de entre las manos. 40 Jesús se fue de nuevo a la otra orilla del Jordán, al lugar donde anteriormente había estado bautizando Juan, y se quedó allí. 41 Acudía a él mucha gente, que decía: –Es cierto que Juan no hizo ningún signo, pero todo lo que dijo acerca de éste era verdad. 42 Y en aquella región muchos creyeron en él. John 1011 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; 12 no como el jornalero que ni es verdadero pastor ni propietario de las ovejas. El jornalero cuando ve venir al lobo, las abandona y huye. Y el lobo las arrebata y las dispersa. 13 El jornalero se porta así, porque trabaja únicamente por el sueldo y no tiene interés por las ovejas. 14 Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí; John 2115 Después de comer, Jesús preguntó a Pedro: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le contestó: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: –Apacienta mis corderos. 16 Jesús volvió a preguntarle: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro respondió: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Cuida de mis ovejas. 17 Por tercera vez insistió Jesús: –Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció, porque Jesús le había preguntado por tercera vez si lo quería, y le respondió: –Señor tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero. Entonces Jesús le dijo: –Apacienta mis ovejas. Psalm 1003 Reconozcan que el Señor es Dios, que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta. Psalm 231 (CAP. 22) Salmo de David. El Señor es mi pastor, nada me falta. 2 En prados de hierba fresca me hace descansar, 3 me conduce junto a aguas tranquilas, y renueva mis fuerzas. Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre. 4 Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad. 5 Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios, perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa está llena. 6 Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré por siempre en la casa del Señor. Revelation 717 Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los conducirá a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. |