17 Uno de entre la gente le contestó: –Maestro, te he traído a mi hijo, pues tiene un espíritu que lo ha dejado mudo.18 Cada vez que se apodera de él, lo tira por tierra, le sale espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron hacerlo.19 Jesús les contestó: –¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo.