El Lampstand
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| Escrituras | Exodus 2531 Haz un candelabro de oro puro; lo trabajarás a cincel y serán de oro labrado tanto el candelabro con su base y su tronco como los moldes en forma de flor de almendro con sus hojas y sus pétalos; todo formará una sola pieza. 32 De sus lados saldrán seis brazos: tres brazos de un lado y tres del otro; 33 cada brazo tendrá tres moldes en forma de flor de almendro con hojas y pétalos; así serán los seis brazos que salen del candelabro. 34 El tronco del candelabro tendrá cuatro moldes en forma de flor de almendro con hojas y pétalos: 35 un conjunto de hojas debajo de donde se junta cada pareja de brazos que salen de él, los seis brazos que salen del candelabro. 36 De esta manera hojas y brazos formarán una sola pieza, toda ella moldeada en oro labrado. 37 Hazle siete lámparas y colócalas en lo alto para que alumbren todo lo que está delante. 38 De oro puro serán también las tijeras para cortar la mecha y los platillos para la limpieza. 39 Fabrica todos estos utensilios con treinta y cinco kilos de oro puro. Exodus 3717 Hizo también un candelabro de oro puro trabajado a cincel. Este candelabro, junto con su base y su tronco, estaba moldeado en oro, lo mismo que sus moldes, hojas y pétalos. 18 De sus lados salían seis brazos: tres brazos de un lado, y tres del otro. 19 En el primer brazo había tres moldes en forma de flor de almendro con hojas y pétalos; en el segundo brazo, tres moldes en forma de flor de almendro con hojas y pétalos; los seis brazos que salían del candelabro eran iguales. 20 También el tronco del candelabro tenía cuatro moldes en forma de flor de almendro, con hojas y pétalos; 21 un conjunto de hojas debajo de donde se junta cada pareja de brazos que salen de él, los seis brazos que salen del candelabro. 22 Sus hojas y brazos formaban una sola pieza, moldeada toda ella en oro labrado. 23 De oro puro fabricó sus siete lámparas, sus tijeras para cortar la mecha y sus platillos para la limpieza. Hebrews 91 La primera alianza tenía también sus reglas cultuales y su santuario terrestre. 2 En efecto, en primer lugar se levantaba la parte de la tienda, llamada «el lugar santo» en la que se encontraban el candelabro, la mesa y los panes de la ofrenda. 3 Detrás del segundo velo estaba la parte de la tienda llamada «el lugar santísimo», 4 con un altar de oro para el incienso y con el arca de la alianza totalmente recubierta de oro. En ésta se guardaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que había florecido y las tablas de la alianza. 5 Encima del arca, estaban los querubines de la gloria que cubrían con su sombra la cubierta de oro llamada propiciatorio. Pero de todo esto no hay por qué hablar ahora con detalle. 6 Dispuestas así las cosas, en la primera parte de la tienda entran en todo tiempo los sacerdotes para celebrar el culto. 7 Pero en la segunda parte no entra más que el sumo sacerdote, una vez al año, llevando siempre sangre que ofrece por sus pecados y por los pecados involuntarios del pueblo. 8 El Espíritu Santo daba a entender así que el camino del santuario no había sido aún manifestado mientras subsistiera la antigua tienda; 9 ésta, en efecto, era una imagen de lo que sucede ahora por cuanto en ella se ofrecen dones y sacrificios que tampoco pueden hacer perfecto interiormente al que los ofrece, 10 ya que esos alimentos, bebidas y purificaciones diversas, no son más que prescripciones humanas válidas sólo hasta el momento señalado para instaurar el nuevo orden de cosas. 11 Cristo, en cambio, ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Por medio de una tienda más grande y más perfecta, no hecha por hombres –es decir, no es de este mundo–, 12 mediante su propia sangre y no por medio de la sangre de chivos y de toros, Cristo entró de una vez para siempre en el santuario habiendo conseguido una redención eterna. 13 Porque, si la sangre de chivos y toros y las cenizas de una ternera con las que se rocía a las personas en estado de impureza, tienen poder para restaurar la pureza exterior, 14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo a Dios como víctima perfecta, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte para que podamos dar culto al Dios vivo! 15 Por esto, Cristo es el mediador de la nueva alianza, pues él ha borrado con su muerte las transgresiones de la antigua alianza, para que los elegidos reciban la herencia eterna que se les había prometido. 16 Porque para que un testamento tenga efecto, es necesario que se produzca la muerte de quien lo hizo, 17 ya que el testamento sólo entra en vigor en caso de muerte, pero permanece inválido mientras vive quien lo hizo. 18 Por eso mismo tampoco la primera alianza fue inaugurada sin derramamiento de sangre. 19 Moisés, en efecto, después de proclamar todos los mandamientos de la ley ante el pueblo, tomó la sangre de los toros y de los chivos, la mezcló con agua y, valiéndose de un poco de lana roja y de una rama de hisopo, roció no sólo el libro de la ley sino también a todo el pueblo, 20 al tiempo que decía: «Esta es la sangre de la alianza que Dios hace con ustedes». 21 Del mismo modo roció con la sangre la tienda de la presencia y todos los utensilios del culto. 22 Y es que, según la ley, casi todo debe ser purificado por la sangre, ya que sin derramamiento de sangre no hay perdón. 23 Tales ritos eran necesarios para purificar lo que sólo era una representación de las realidades celestiales; pero las mismas realidades celestiales necesitaban sacrificios más valiosos que éstos. 24 Por eso Cristo no entró en un santuario construido por hombres –que no pasa de ser simple imagen del verdadero–, sino en el mismo cielo, a fin de presentarse ahora ante Dios para interceder por nosotros. 25 Tampoco tuvo que ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote, que entra en el santuario una vez al año con sangre ajena. 26 De lo contrario, debería haber padecido muchas veces desde la creación del mundo, siendo así que le bastó con manifestarse una sola vez, en este tiempo final, para destruir el pecado con su sacrificio. 27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, después de lo cual vendrá el juicio, 28 así también Cristo se ofreció una sola vez para tomar sobre sí los pecados de la multitud, y por segunda vez aparecerá, ya sin relación con el pecado, para dar la salvación a los que lo esperan. Numbers 81 El Señor dijo a Moisés: 2 –Di a Aarón: cuando pongas las lámparas en el candelabro, hazlo de manera que las siete alumbren hacia adelante. 3 Aarón lo hizo así. Colocó las lámparas en la parte anterior del candelabro, como el Señor había ordenado a Moisés. 4 El candelabro era de oro labrado, tanto el pie como los brazos. Moisés había mandado hacerlo conforme al modelo que el Señor le había mostrado en una visión. Revelation 112 Me dí vuelta para mirar de quién era la voz que me hablaba, y al hacerlo vi siete candelabros de oro, |








