La lección
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| Escrituras | Lucas 24:13-53 |
Luke 2413 Aquel mismo día, dos de los discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, que dista de Jerusalén unos once kilómetros.14 Iban hablando de todos estos sucesos.15 Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.16 Pero sus ojos estaban tan cegados, que no eran capaces de reconocerlo.17 El les dijo: –¿Qué es lo que vienen conversando por el camino? Ellos se detuvieron entristecidos,18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: –¿Eres tú el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?19 El les preguntó: –¿Qué ha pasado? Ellos contestaron: –Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.20 ¿No sabes que los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron?21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto.22 Es cierto que algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron temprano al sepulcro23 y no encontraron su cuerpo. Hablaban incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían que está vivo.24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres decían, pero a él no lo vieron.25 Entonces Jesús les dijo: –¡Qué torpes son para comprender, y qué duros son para creer lo que dijeron los profetas!26 ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria?27 Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él las Escrituras.28 Al llegar al pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.29 Pero ellos le insistieron diciendo: –Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos.30 Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos.31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado.32 Y se dijeron uno a otro: –¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?33 En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás,34 que decían: –Es verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.35 Ellos, por su parte, contaban lo que les había ocurrido cuando iban de camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.36 Estaban comentando lo sucedido, cuando el mismo Jesús se presentó en medio y les dijo: –La paz esté con ustedes.37 Espantados y llenos de miedo, creían ver un fantasma.38 Pero él les dijo: –¿De qué se asustan? ¿Por qué surgen dudas en su interior?39 Vean mis manos y mis pies; soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse de que un fantasma no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.40 Y dicho esto, les mostró las manos y los pies.41 Pero como aún se resistían a creer por la alegría y el asombro, les dijo: –¿Tienen algo de comer?42 Ellos le dieron un trozo de pescado asado.43 El lo tomó y lo comió delante de ellos.44 Después les dijo: –Cuando aún estaba entre ustedes les dije que era necesario que se cumpliera todo lo escrito sobre mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.45 Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras,46 y les dijo: –Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar de entre los muertos al tercer día,47 y que en su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados.48 Ustedes son testigos de estas cosas.49 Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre. Ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto.50 Después los llevó fuera de la ciudad hasta un lugar cercano a Betania y, alzando las manos, los bendijo.51 Y mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo.52 Ellos, después de postrarse ante él, regresaron a Jerusalén con gran alegría.53 Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios. | |








