13 –Vayan a consultar al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá sobre las palabras del libro que acaba de ser encontrado. Tiene que ser grande la ira del Señor contra nosotros, porque nuestros antepasados no han obedecido las palabras de este libro ni han cumplido lo que está escrito en él.14 El sacerdote Jelcías y los demás comisionados acudieron a la profetisa Juldá, esposa de Salún, hijo de Ticuá, y nieto de Jarjás, guarda del ropero, que vivía en el barrio nuevo de Jerusalén, y le expusieron el caso.