20 Se puso en camino y se fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio, y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo cubrió de besos.21 El hijo empezó a decirle: «Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo».