Cristo en su trono rodeado por un ejército de ángeles en su Segunda Venida, la piedra cortada sin manos, como lo describe el profeta Daniel, los cielos se vuelven como un pergamino.
14 Miré de nuevo y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube estaba un ser de aspecto humano con una corona de oro sobre la cabeza y una guadaña afilada en la mano.15 Salió del templo otro ángel y gritó con fuerte voz al que estaba sentado en la nube: –Empuña tu guadaña y comienza a segar. Es el tiempo de la cosecha, pues están ya maduros los trigales.16 El que estaba sentado sobre la nube acercó su guadaña a la tierra y la comenzó a cortar.