El Shekinah
| Secondary Keywords | arca dorado gloria naturaleza salvaje pacto santuario Shekinah tabernáculo |
|---|---|
| Escrituras | 1 Kings 811 de modo que los sacerdotes no podían realizar el culto, por causa de la nube. La gloria del Señor llenaba el templo. Exodus 2510 Construye un arca de madera de acacia, de un metro veinticinco de largo, de setenta y cinco centímetros de ancho y otro tanto de alto; 11 recúbrela de oro puro por dentro y por fuera, y rodéala de una moldura del mismo metal. 12 Funde cuatro argollas de oro para ella, pónselas en sus cuatro esquinas: dos argollas en un lado y dos en el otro. 13 Haz unas varas de madera de acacia y recúbrelas de oro; 14 para transportar el arca, introduce las varas por las argollas laterales. 15 Las varas permanecerán en las argollas del arca y no serán retiradas. 16 En el arca colocarás las tablas del testimonio que yo te entregaré. 17 Haz una cubierta de oro puro de un metro veinticinco de largo y setenta y cinco centímetros de ancho. 18 Haz también dos querubines de oro labrado y colócalos a los dos extremos de la cubierta. 19 Coloca un querubín en un extremo y el otro querubín en el otro; los querubines puestos en los extremos formarán una sola pieza con la cubierta, 20 y tendrán sus alas extendidas hacia arriba tapando la cubierta; estarán uno frente al otro, mirando hacia el centro de la cubierta. 21 Colocarás la cubierta de oro sobre el arca, y en el interior del arca pondrás las tablas del testimonio que yo te daré. Exodus 371 Besalel también fabricó el arca con madera de acacia, de un metro veinticinco de largo, setenta y cinco centímetros de ancho y otros tantos de alto. 2 La recubrió de oro puro por dentro y por fuera y la rodeó de una moldura del mismo metal. 3 Fundió cuatro argollas de oro para ella y se las puso en sus cuatro esquinas: dos argollas en un lado y dos en el otro. 4 Hizo unas varas de madera de acacia y las recubrió con oro; 5 para transportar el arca, se introducían las varas por las argollas laterales. 6 Hizo también la cubierta de oro puro, de un metro veinticinco de largo y setenta y cinco centímetros de ancho. 7 De oro igualmente modeló dos querubines que colocó en los dos extremos de la cubierta. 8 Puso a cada uno de los querubines en un extremo de la cubierta, como saliendo de ellas. Hebrews 91 La primera alianza tenía también sus reglas cultuales y su santuario terrestre. 2 En efecto, en primer lugar se levantaba la parte de la tienda, llamada «el lugar santo» en la que se encontraban el candelabro, la mesa y los panes de la ofrenda. 3 Detrás del segundo velo estaba la parte de la tienda llamada «el lugar santísimo», 4 con un altar de oro para el incienso y con el arca de la alianza totalmente recubierta de oro. En ésta se guardaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que había florecido y las tablas de la alianza. 5 Encima del arca, estaban los querubines de la gloria que cubrían con su sombra la cubierta de oro llamada propiciatorio. Pero de todo esto no hay por qué hablar ahora con detalle. 6 Dispuestas así las cosas, en la primera parte de la tienda entran en todo tiempo los sacerdotes para celebrar el culto. 7 Pero en la segunda parte no entra más que el sumo sacerdote, una vez al año, llevando siempre sangre que ofrece por sus pecados y por los pecados involuntarios del pueblo. 8 El Espíritu Santo daba a entender así que el camino del santuario no había sido aún manifestado mientras subsistiera la antigua tienda; 9 ésta, en efecto, era una imagen de lo que sucede ahora por cuanto en ella se ofrecen dones y sacrificios que tampoco pueden hacer perfecto interiormente al que los ofrece, 10 ya que esos alimentos, bebidas y purificaciones diversas, no son más que prescripciones humanas válidas sólo hasta el momento señalado para instaurar el nuevo orden de cosas. 11 Cristo, en cambio, ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Por medio de una tienda más grande y más perfecta, no hecha por hombres –es decir, no es de este mundo–, 12 mediante su propia sangre y no por medio de la sangre de chivos y de toros, Cristo entró de una vez para siempre en el santuario habiendo conseguido una redención eterna. 13 Porque, si la sangre de chivos y toros y las cenizas de una ternera con las que se rocía a las personas en estado de impureza, tienen poder para restaurar la pureza exterior, 14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo a Dios como víctima perfecta, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte para que podamos dar culto al Dios vivo! 15 Por esto, Cristo es el mediador de la nueva alianza, pues él ha borrado con su muerte las transgresiones de la antigua alianza, para que los elegidos reciban la herencia eterna que se les había prometido. 16 Porque para que un testamento tenga efecto, es necesario que se produzca la muerte de quien lo hizo, 17 ya que el testamento sólo entra en vigor en caso de muerte, pero permanece inválido mientras vive quien lo hizo. 18 Por eso mismo tampoco la primera alianza fue inaugurada sin derramamiento de sangre. 19 Moisés, en efecto, después de proclamar todos los mandamientos de la ley ante el pueblo, tomó la sangre de los toros y de los chivos, la mezcló con agua y, valiéndose de un poco de lana roja y de una rama de hisopo, roció no sólo el libro de la ley sino también a todo el pueblo, 20 al tiempo que decía: «Esta es la sangre de la alianza que Dios hace con ustedes». 21 Del mismo modo roció con la sangre la tienda de la presencia y todos los utensilios del culto. 22 Y es que, según la ley, casi todo debe ser purificado por la sangre, ya que sin derramamiento de sangre no hay perdón. 23 Tales ritos eran necesarios para purificar lo que sólo era una representación de las realidades celestiales; pero las mismas realidades celestiales necesitaban sacrificios más valiosos que éstos. 24 Por eso Cristo no entró en un santuario construido por hombres –que no pasa de ser simple imagen del verdadero–, sino en el mismo cielo, a fin de presentarse ahora ante Dios para interceder por nosotros. 25 Tampoco tuvo que ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote, que entra en el santuario una vez al año con sangre ajena. 26 De lo contrario, debería haber padecido muchas veces desde la creación del mundo, siendo así que le bastó con manifestarse una sola vez, en este tiempo final, para destruir el pecado con su sacrificio. 27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, después de lo cual vendrá el juicio, 28 así también Cristo se ofreció una sola vez para tomar sobre sí los pecados de la multitud, y por segunda vez aparecerá, ya sin relación con el pecado, para dar la salvación a los que lo esperan. |