El Sower
| Secondary Keywords | Los suelos sembrador testamento |
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| Escrituras | Lucas 8:1-18 Marcos 4:1-25 Matthew 13:1-23 |
Luke 81 Después de esto, Jesús caminaba por pueblos y aldeas predicando y anunciando el reino de Dios. Los Doce iban con él2 y también algunas mujeres que había liberado de malos espíritus y sanado de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que había expulsado siete demonios,3 Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana, y otras muchas que lo ayudaban con sus bienes.4 En una ocasión se reunió mucha gente venida de todas las ciudades, y Jesús les dijo esta parábola:5 –Salió el sembrador a sembrar su semilla. Mientras iba sembrando, parte de la semilla cayó al borde del camino; fue pisoteada y los pájaros del cielo se la comieron.6 Otra parte cayó en terreno pedregoso y apenas brotó se secó, porque no tenía humedad.7 Otra cayó entre maleza y, al crecer junto con la maleza, ésta la ahogó.8 Otra parte cayó en tierra buena, brotó y dio como fruto el ciento por uno. Y concluyó: –Quien tenga oídos, que oiga.9 Sus discípulos le preguntaron qué significaba esa parábola.10 El les dijo: –A ustedes Dios les concede comprender los misterios de su reino; a los demás, en cambio, todo les resulta enigmático, de manera que miran pero no ven, y oyen pero no entienden.11 La parábola significa lo siguiente: La semilla es el mensaje de Dios.12 La semilla que cayó al borde del camino se refiere a los que oyen el mensaje, pero luego viene el diablo y les arrebata de sus corazones el mensaje para que no crean ni se salven.13 La semilla que cayó en terreno pedregoso se refiere a los que al oír el mensaje lo aceptan con alegría, pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero cuando llega la hora de la prueba se echan para atrás.14 La semilla que cayó entre la maleza se refiere a los que escuchan el mensaje, pero luego se ven atrapados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a dar fruto.15 La semilla que cayó en tierra buena se refiere a los que, después de escuchar el mensaje con corazón noble y generoso, lo retienen y dan fruto por su constancia.16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija o la oculta debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la luz.17 Porque nada hay oculto que no se descubra, ni secreto que no se conozca y quede al descubierto.18 Pongan, pues, atención a cómo están escuchando, porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará incluso lo que cree tener. Mark 41 De nuevo se puso a enseñar a orillas del lago. Acudió a él tanta gente, que tuvo que subir a una barca que había en el lago y se sentó en ella, mientras toda la gente permanecía en tierra, a la orilla del lago.2 Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía enseñándoles:3 –¡Escuchen! Salió el sembrador a sembrar.4 Y sucedió que, al sembrar, parte de la semilla cayó al borde del camino. Vinieron los pájaros y se la comieron.5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; brotó en seguida, porque la tierra era poco profunda,6 pero, en cuanto salió el sol se marchitó y se secó porque no tenía raíz.7 Otra parte cayó entre la maleza, y cuando la maleza creció, asfixió la semilla que no dio fruto.8 Otra parte cayó en tierra buena y creció, se desarrolló y dio fruto: el treinta, el sesenta, y hasta el ciento por uno.9 Y añadió: –¡Quien tenga oídos para oír, que oiga!10 Cuando quedó a solas, los que estaban a su alrededor junto con los Doce le preguntaron sobre las parábolas.11 Jesús les dijo: –A ustedes Dios les ha confiado el misterio de su reino, pero a los de fuera todo les resulta enigmático,12 de modo que: por más que miran, no ven, y, por más que oyen, no entienden; a no ser que se conviertan y Dios los perdone.13 Y añadió: –¿No entienden esta parábola? ¿Cómo van a comprender entonces todas las demás?14 El sembrador siembra el mensaje.15 La semilla sembrada al borde del camino se parece a aquellos en quienes se siembra el mensaje, pero en cuanto lo oyen viene Satanás y les quita el mensaje sembrado en ellos.16 Lo sembrado en terreno pedregoso se parece a aquellos que, al oír el mensaje, lo reciben en seguida con alegría,17 pero no tienen raíz en sí mismos; son inconstantes y al llegar el sufrimiento o la persecución a causa del mensaje sucumben.18 Otros se parecen a lo sembrado entre la maleza. Son esos que oyen el mensaje,19 pero las preocupaciones del mundo, la seducción del dinero y la codicia de todo lo demás los invaden, ahogan el mensaje y éste queda sin fruto.20 Lo sembrado en la tierra buena se parece a aquellos que oyen el mensaje, lo reciben y dan fruto: uno treinta, otro sesenta y otro cien.21 Les decía también: –¿Acaso se trae la lámpara para cubrirla con una vasija de barro o ponerla debajo de la cama? ¿No es para ponerla sobre el candelero?22 Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a conocerse.23 ¡Quien tenga oídos para oír, que oiga!24 Les decía además: –Pongan atención a lo que están escuchando. Con la medida con que ustedes midan, Dios los medirá, y todavía más.25 Pues al que tenga se le dará, y al que no tenga se le quitará incluso lo que tiene. Matthew 131 Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a orillas del lago.2 Se reunió en torno a él mucha gente, tanta que subió a una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba de pie a la orilla.3 Y les habló de muchas cosas por medio de parábolas. Decía: –Salió el sembrador a sembrar.4 Al sembrar, unas semillas cayeron al borde del camino; vinieron los pájaros y se las comieron.5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; brotaron en seguida porque la tierra era poco profunda,6 pero cuando salió el sol se marchitó la planta y se secó porque no tenía raíz.7 Otras cayeron entre la maleza, y cuando la maleza creció las ahogó.8 Finalmente otras semillas cayeron en tierra buena y dieron fruto: un grano dio cien, otro sesenta, otro treinta.9 El que tenga oídos, que oiga.10 Los discípulos se acercaron y le preguntaron: –¿Por qué les hablas por medio de parábolas?11 Jesús les respondió: –A ustedes Dios les concede conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no.12 Porque al que tiene se le dará, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitará.13 Por eso les hablo por medio de parábolas, porque aunque miran no ven, y aunque oyen no escuchan ni entienden.14 De esta manera se cumple en ellos lo anunciado por Isaías: Oirán, pero no entenderán; mirarán, pero no verán,15 porque se ha endurecido, el corazón de este pueblo se han vuelto torpes sus oídos, y se han cerrado sus ojos; de modo que sus ojos no ven, sus oídos no oyen, su corazón no entiende, y no se convierten a mí para que yo los sane.16 Dichosos ustedes por lo que ven sus ojos y por lo que oyen sus oídos;17 porque les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.18 Así pues, escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador.19 Hay quien oye el mensaje del reino, pero no lo entiende; viene el maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón. Este es como la semilla que cayó al borde del camino.20 La semilla que cayó en terreno pedregoso es como el que oye el mensaje y lo recibe en seguida con alegría,21 pero no tiene raíz en sí mismo, es inconstante y, al llegar el sufrimiento o la persecución a causa del mensaje, en seguida sucumbe.22 La semilla que cayó entre maleza es como el que oye el mensaje, pero la preocupación del mundo y la seducción del dinero ahogan el mensaje y queda sin fruto.23 Finalmente, la semilla que cayó en tierra buena es como el que oye el mensaje y lo entiende; éste da y produce fruto, sea cien, sesenta o treinta. | |








