El óbolo de la viuda
Una viuda pobre está de pie junto al tesoro del templo, dejando caer una pequeña moneda en el recipiente de las ofrendas mientras unos niños se aferran a ella a su lado. Detrás de ella, adoradores más ricos esperan con ofrendas visibles en la mano, creando el contraste central del relato del Evangelio. El entorno evoca los atrios del templo de Jerusalén, donde las dádivas se colocaban en receptáculos para ofrendas y la generosidad exterior podía ser vista por otros.
La escena refleja Luke 21:1-4 y Mark 12:41-44, donde Jesús enseña que las dos pequeñas monedas de cobre de la viuda valían más que las grandes sumas de los ricos porque ella dio desde su pobreza, confiando a Dios “todo lo que tenía para vivir”. La obra enfatiza la entrega sacrificial, la fe humilde, la mayordomía y el valor del reino de una devoción medida no por la cantidad, sino por la entrega.