Pablo es llevado a Damasco ciego. Después de unos días un creyente llamado a Ananías fue enviado a Pablo. Después de poner sus manos sobre él fue restaurada la visión de Pablo.
10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: –¡Ananías! El respondió: –Aquí me tienes, Señor.11 Y el Señor le dijo: –Levántate, vete a la calle llamada Recta, y busca en la casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Está allí orando,12 y ha visto a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.13 Ananías respondió: –Señor, he oído a muchos hablar del daño que ese hombre ha hecho en Jerusalén a los que creen en ti;14 y ha venido con poderes de los jefes de los sacerdotes para arrestar a todos los que invocan tu nombre.15 Pero el Señor le dijo: –Vete, porque éste es para mí un instrumento elegido para anunciar mi nombre a todas las naciones, a sus gobernantes, y al pueblo de Israel.16 Yo le daré a conocer cuánto tendrá que padecer por causa de mi nombre.17 Ananías fue, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: –Hermano Saulo, Jesús, el Señor, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.18 En ese mismo momento se le cayeron de los ojos una especie de escamas y recuperó la vista, y a continuación fue bautizado.19 Luego comió y recobró las fuerzas. Después de pasar algunod días con los discípulos que había en Damasco,