Bienvenido a Nueva Jerusalén
| Palabras clave | celestial Jerusalén nueva tierra paraíso Sión túnica blanca |
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| Secondary Keywords | amor ángel árbol arco iris calle hermoso león lugar muy contento regocijarse ropas tierra tierra de promisión |
| Escrituras | Revelation 61 Vi entonces cómo el Cordero rompía el primero de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía con voz como de trueno: –¡Ven! 2 Miré y vi aparecer un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona y salió como vencedor, dispuesto a vencer. 3 Cuando el Cordero rompió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: –¡Ven! 4 Y salió otro caballo de color rojo. Al que lo montaba se le entregó una gran espada con poder para arrancar la paz de la tierra y hacer que los hombres se maten unos a otros. 5 Cuando el Cordero rompió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: –¡Ven! Miré y vi aparecer un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y en medio de los cuatro seres vivientes oí como una especie de voz que decía: –Por un kilo de trigo, el salario de un día; por tres kilos de cebada, el salario de un día; pero no causes daño al aceite ni al vino. 7 Cuando el Cordero rompió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: –¡Ven! 8 Miré y vi aparecer un caballo amarillento. El que lo montaba se llamaba Muerte, y el Abismo lo seguía. Y se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para causar la muerte por medio de la espada, el hambre, la peste y las fieras terrestres. 9 Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar, con vida, a los degollados por anunciar la palabra de Dios y por haber dado el testimonio debido. 10 Y gritaban con fuerte voz, diciendo: –Señor, que eres santo y siempre dices la verdad, ¿cuándo nos harás justicia y vengarás la muerte sangrienta que nos dieron los habitantes de la tierra? 11 Se les entregó entonces un vestido blanco a cada uno y se les dijo que esperaran todavía un poco hasta que se completara el número de sus compañeros y de sus hermanos, que como ellos iban a ser martirizados. 12 Y cuando el Cordero rompió el sexto sello, vi cómo se producía un violento terremoto. El sol se volvió negro como un tejido de crin; la luna toda entera se volvió como sangre; 13 las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, igual que una higuera suelta sus higos verdes cuando es azotada por un viento huracanado; 14 el cielo se replegó como un pergamino que se enrolla y no quedó montaña ni isla sin removerse de su sitio. 15 Los reyes de la tierra, los nobles, los grandes jefes militares, los ricos y poderosos, los hombres todos, esclavos o libres, se escondieron en las cuevas y entre las rocas de las montañas, 16 diciendo a montañas y rocas: –Caigan sobre nosotros; ocúltennos de la vista del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero. 17 Porque llegó el gran día de su ira y ¿quién podrá mantenerse en pie? Revelation 71 Después de esto, vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro extremos de la tierra. Sujetaban a los cuatro vientos para que no soplaran sobre la tierra, ni sobre el mar ni sobre los árboles. 2 Y vi otro ángel que subía del oriente; llevaba el sello del Dios vivo y gritó con fuerte voz a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar: 3 –No hagan daño a la tierra, ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos con el sello en la frente a los servidores de nuestro Dios. 4 Y oí el número de los que habían sido marcados con el sello: eran ciento cuarenta y cuatro mil procedentes de todas las tribus de Israel: 5 De la tribu de Judá, doce mil marcados; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; 6 de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; 7 de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; 8 de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil marcados. 9 Después de esto, miré y vi una multitud enorme que nadie podía contar. Gentes de toda nación, raza, pueblo y lengua; estaban de pie ante el trono y ante el Cordero. Vestían de blanco, llevaban palmas en las manos 10 y clamaban con fuerte voz, diciendo: A nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero, se debe la salvación. 11 Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono, alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro a tierra ante el trono y adoraron a Dios, 12 diciendo: Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. 13 Entonces uno de los ancianos tomó la palabra y me preguntó: –Estos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son y de dónde han venido? 14 Yo le respondí: –Tú eres quien lo sabe, Señor. Y él me dijo: –Estos son los que vienen de la gran persecución, los que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero. 15 Por eso están ante el trono de Dios, le rinden culto día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono habitará con ellos. 16 Ya nunca tendrán hambre ni sed, ni caerá sobre ellos el calor agobiante del sol. 17 Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los conducirá a fuentes de aguas vivas, y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. |