Ilustración estilo borde. Espacio en blanco para texto. Saúl corre en la cima de una colina hacia Saúl. Kin Saúl y sus hombres están abajo. Le dice a Saúl que podría haberle matado en la cueva.
8 Con estas palabras David disuadió a sus hombres y no les permitió lanzarse contra Saúl. Saúl salió de la cueva y prosiguió su camino.9 Después David salió también de la cueva y se puso a gritar detrás de él: –¡Mi señor! ¡Majestad! Saúl miró hacia atrás, y David cayó rostro en tierra y se postró.10 Después dijo a Saúl: –¿Por qué haces caso a la gente que dice que David busca tu ruina?11 Hoy mismo puedes ver con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos en la cueva. Me incitaron a matarte, pero yo te he respetado, pues pensé: No haré daño alguno a mi señor, porque él es el ungido del Señor.