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| Escrituras | Luke 1114 Un día estaba Jesús expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre. Cuando salió el demonio, el mudo recobró el habla, y la gente quedó maravillada. 15 Pero algunos dijeron: –Expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios. 16 Otros, para tenderle una trampa, le pedían una señal del cielo. 17 Pero Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: –Todo reino dividido contra sí mismo termina destruido, y sus casas caen unas sobre otras. 18 Por tanto, si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá permanecer su reino? Pues eso es lo que ustedes dicen: Que yo expulso los demonios con el poder de Belzebú. 19 Ahora bien, si yo expulso los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿con qué poder los expulsan? Por eso ellos mismos serán sus jueces. 20 Pero si yo expulso los demonios con el poder de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes. 21 Cuando un hombre fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están seguros. 22 Pero si viene otro más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte su botín. 23 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 24 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares áridos buscando descanso y, al no encontrarlo, se dice: Regresaré a mi casa de donde salí. 25 Al llegar, la encuentra barrida y arreglada. 26 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, con lo que la situación final de este hombre es peor que la del principio. 27 Cuando estaba diciendo esto, una mujer de entre la multitud dijo en voz alta: –Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron. 28 Pero Jesús dijo: –Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Mark 320 Regresó a casa, y de nuevo se reunió tanta gente que no podían ni comer. 21 Sus parientes, al enterarse, fueron para llevárselo, pues decían que estaba trastornado. 22 Los maestros de la ley que habían bajado de Jerusalén decían: –Tiene dentro a Belzebú. Y añadían: –Con el poder del príncipe de los demonios expulsa a los demonios. 23 Jesús los llamó y les propuso estas comparaciones: –¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede permanecer. 25 Si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede permanecer. 26 Si Satanás se ha rebelado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que está llegando a su fin. 27 Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte; sólo entonces podrá saquear su casa. 28 Les aseguro que todo se les podrá perdonar a los hombres, los pecados y cualquier blasfemia que digan, 29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás; será considerado culpable para siempre. 30 Decía esto porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo. Mark 731 Dejó el territorio de Tiro y se dirigió de nuevo, por Sidón, hacia el lago de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. 32 Le llevaron un hombre que era sordo y apenas podía hablar y le suplicaban que impusiera sobre él la mano. 33 Jesús lo apartó de la gente y, a solas con él, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. 34 Luego, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: –Effatha (que significa: ábrete). 35 Y al momento se le abrieron sus oídos, se le soltó la traba de la lengua y comenzó a hablar correctamente. 36 El les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, más lo proclamaban. 37 Y tremendamente admirados decían: –Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Matthew 1222 Entonces le presentaron un endemoniado ciego y mudo. Jesús lo sanó, de suerte que el mudo hablaba y veía. 23 Toda la gente, maravillada, decía: –¿No será éste el Hijo de David? 24 Pero los fariseos, al oír esto, dijeron: –Este expulsa los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios. 25 Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: –Todo reino dividido termina destruido; ninguna ciudad o familia dividida puede permanecer. 26 Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido. ¿Cómo, pues, permanecerá su reino? 27 Y si yo expulso los demonios con el poder de Belzebú, los hijos de ustedes, ¿con qué poder los expulsan? Por eso ellos serán sus jueces. 28 Pero si yo expulso los demonios con el poder del Espíritu de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios. 29 ¿Cómo puede entrar uno en casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si no lo ata primero? Sólo entonces podrá saquear su casa. 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 31 Por eso les digo que se perdonará a los hombres todo pecado y toda blasfemia; pero la blasfemia contra el Espíritu no se les perdonará. 32 Al que diga algo contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que lo diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro. 33 Si un árbol es bueno, dará fruto bueno; pero si un árbol es malo, dará fruto malo. Porque el árbol se conoce por el fruto. 34 ¡Raza de víboras! ¿Cómo pueden ustedes decir cosas buenas, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 Del hombre bueno, como atesora bondad, salen cosas buenas; en cambio, del hombre malo, como atesora maldad, salen cosas malas. 36 Y yo les digo que en el día del juicio tendrán que dar cuenta de las palabras inútiles que hayan dicho. 37 Por tus palabras serás absuelto, y por tus palabras serás condenado. Matthew 1529 Jesús partió de allí y se fue a la orilla del lago de Galilea; subió a la montaña y se sentó allí. 30 Se le acercó mucha gente trayendo cojos, ciegos, sordos, mancos y otros muchos enfermos; los pusieron a sus pies y Jesús los sanó. 31 La gente se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos caminaban y los ciegos recobraban la vista; y se pusieron a alabar al Dios de Israel. Matthew 932 Mientras los ciegos se iban, le presentaron un hombre mudo poseído por un demonio. 33 Jesús expulsó al demonio y el mudo comenzó a hablar. Y la gente decía maravillada: –Jamás se ha visto nada igual en Israel. 34 Pero los fariseos decían: –Expulsa los demonios con el poder del príncipe de los demonios. |