Después de pasar una noche inquieta de A que Darius es feliz de encontrar ese Daniel es seguro. Él dio una orden para todos los del reino para adorar a Dios.
19 El rey regresó a su palacio, y no quiso comer ni admitir concubinas en toda la noche, ni pudo conciliar el sueño.20 Apenas amaneció, el rey se levantó y se dirigió rápidamente a la fosa de los leones.21 Al llegar junto a él, llamó a Daniel con voz angustiada: –Daniel, siervo de Dios vivo, ¿ha podido tu Dios, a quien sirves con tanta fidelidad, librarte de los leones?22 Daniel respondió al rey: –¡Que el rey viva para siempre!23 Mi Dios ha mandado a su ángel, que ha cerrado las fauces de los leones, y no me han hecho ningún daño, porque Dios sabe que soy inocente, y tampoco he hecho nada malo contra el rey.24 Entonces el rey se alegró enormemente y mandó sacar a Daniel de la fosa. Sacaron a Daniel y no tenía ni siquiera un rasguño, porque había confiado en su Dios.25 Por orden del rey fueron traídos y arrojados a la fosa de los leones aquellos hombres que habían calumniado a Daniel, ellos, sus mujeres y sus hijos. Y aún no habían tocado el fondo de la fosa, cuando los leones se lanzaron sobre ellos y trituraron todos sus huesos.26 Entonces el rey Darío escribió a las gentes de todos los pueblos, naciones y lenguas que pueblan la tierra: –Que la paz que ustedes tienen, crezca sin cesar.27 Ordeno que en todo mi imperio sea respetado y temido el Dios de Daniel, porque él es el Dios vivo que vive para siempre; su reino no será destruido y su imperio no tendrá fin.28 El es quien libra y quien salva; el que realiza prodigios y signos maravillosos en el cielo y en la tierra; él ha salvado a Daniel de las garras de los leones.