7 Yo coloqué entonces al pueblo en los bajos descubiertos detrás de la muralla, organizándolos por familias y armados con sus espadas, lanzas y arcos.8 Después de inspeccionarlo todo, me puse de pie y dije a los jefes, a las autoridades y al resto del pueblo: –¡No les teman! Pongan el pensamiento en el Señor, que es grande y terrible, y luchen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, por sus mujeres y casas.