El triunfo de Gideon
| Secondary Keywords | conquista Gedeón Joshua Ruth testamento triunfo |
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| Escrituras | Judges 7 Judges 8 |
Judges 71 Yerubaal, o sea, Gedeón, se levantó de madrugada con toda su gente, y acamparon junto a la fuente de Jarod. El campamento de Madián estaba más al norte, en el valle, al pie de la colina de Moré.2 El Señor dijo a Gedeón: –Tu gente es demasiado numerosa para que yo les entregue Madián. Israel podría vanagloriarse ante mí, diciendo: «Mi propia fuerza me ha librado».3 Por eso, reúne al pueblo y dile: «El que tenga miedo y tiemble, que se retire». Gedeón los puso a prueba y se retiraron veintidós mil, quedando sólo diez mil.4 El Señor dijo a Gedeón: –Todavía son demasiados. Llévalos hasta la fuente, y allí los seleccionaré. El que yo te diga que vaya contigo, irá; y el que te diga que no vaya contigo, no irá.5 Gedeón llevó sus tropas a la fuente, y el Señor le dijo: –Los que beban el agua lamiéndola, como los perros, ponlos a un lado; y los que se arrodillen para beber, ponlos a otro.6 Los que bebieron el agua lamiéndola sumaron trescientos. El resto se arrodilló para beber, llevándose el agua a la boca con la mano.7 Entonces dijo el Señor a Gedeón: –Con los trescientos hombres que han bebido el agua lamiéndola, los libraré a ustedes, y pondré a Madián bajo tu poder. Todos los demás, que regresen a su casa.8 Tomaron sus provisiones y sus trompetas, y Gedeón los mandó a sus casas, quedándose sólo con los trescientos. El campamento de Madián quedaba debajo del suyo, en la llanura.9 Aquella noche el Señor dijo a Gedeón: –Baja ahora mismo contra el campamento, porque yo te lo entrego.10 Pero si tienes miedo de ir solo, que te acompañe tu siervo Furá.11 Escucha lo que dicen; al oírlo cobrarás más ánimo y caerás sobre el campamento. Gedeón bajó con su siervo Furá hasta las primeras tiendas del campamento.12 Los madianitas, los amalecitas y los de oriente estaban distribuidos en el valle. Eran numerosos como langostas; sus camellos eran innumerables como la arena de la playa.13 Cuando llegó Gedeón, un hombre estaba contando un sueño a un compañero suyo. Decía: –He tenido un sueño; veía rodar por el campamento de Madián un pan grande de cebada. Llegó a la tienda, chocó contra ella, la arrolló y la derribó.14 Su compañero le contestó: –Eso no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, de Israel. Dios ha puesto bajo su poder a Madián y a todo su campamento.15 Cuando Gedeón oyó el sueño y su explicación, se postró. Después regresó al campamento de Israel y dijo: –Prepárense, porque el Señor ha puesto el campamento de Madián en poder de ustedes.16 Gedeón dividió sus trescientos hombres en tres cuerpos. Les entregó a cada uno una trompeta y un cántaro vacío con una antorcha dentro de él,17 y les dijo: –Fíjense en mí y hagan lo que me vean hacer. Cuando yo llegue a los límites del campamento, hagan lo que me vean hacer.18 Yo y todos los que me acompañen tocaremos la trompeta; entonces toquen ustedes las suyas en torno al campamento y griten: ¡Por el Señor y por Gedeón!19 Gedeón y los cien hombres que lo acompañaban llegaron a las primeras tiendas del campamento cuando los centinelas cambiaban de turno, al comienzo de la vigilia de la medianoche. Apenas acabado el relevo de los centinelas, tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en la mano.20 Entonces los tres cuerpos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros. Con la mano izquierda sostenían las antorchas encendidas y con la derecha las trompetas para tocarlas, y gritaron: –¡Por el Señor y por Gedeón!21 Cada uno se quedó en su puesto alrededor del campamento. Todo el campamento, como alocado, se puso a correr, a gritar y a huir.22 Mientras los trescientos tocaban las trompetas, el Señor hizo que los madianitas se mataran unos a otros en el campamento y que huyeran a Bet Sitá, hacia Sartán, hasta la ribera de Abel Mejolá, frente a Tabat.23 Entonces se reunieron los israelitas de Neftalí, de Aser y de todo Manasés y persiguieron a los madianitas.24 Gedeón envió mensajeros por toda la montaña de Efraín para decirles: –Bajen al encuentro de Madián y córtenles la retirada en los pasos del río Jordán hasta Bet Bará. Todos los efraimitas acudieron a la llamada y ocuparon los pasos del río a lo largo del Jordán hasta Bet Bara.25 Hicieron prisioneros a los dos jefes de Madián, Oreb y Zeb, y los mataron; a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeb en la bodega de Zeb. Persiguieron a Madián, y llevaron a Gedeón, al otro lado del Jordán, las cabezas de Oreb y Zeb. Judges 81 Los de Efraín dijeron a Gedeón: –¿Qué nos has hecho? ¿Por qué no nos llamaste cuando ibas a combatir contra Madián? Y se enojaron mucho con él.2 El les dijo: –¿Qué vale mi hazaña comparada con la de ustedes? ¿No vale más un solo racimo de Efraín que toda la cosecha de uvas de Abiezer?3 El Señor entregó en sus manos a los jefes de Madián, Oreb y Zeb. ¿Se puede comparar lo que yo he hecho con lo que han hecho ustedes? Y ante estas palabras, se calmó su enojo contra Gedeón.4 Gedeón llegó al río Jordán con sus trescientos hombres y lo cruzó; iban muertos de hambre y de sed.5 Entonces dijo a los habitantes de Sucot: –Les ruego que den unos cuantos panes grandes a mis hombres, porque están extenuados, y quiero continuar persiguiendo a Zébaj y a Salmuná, reyes de Madián.6 Los jefes de Sucot le respondieron: –¿Acaso tienes ya en tus manos a Zébaj y a Salmuná, para que tengamos que abastecer de pan a tu ejército?7 Gedeón contestó: –Bien, cuando el Señor me entregue a Zébaj y a Salmuná desgarraré las carnes de ustedes con espinos y cardos del desierto.8 Desde allí subió a Penuel y les hizo la misma petición. Los de Penuel le respondieron lo mismo que los de Sucot.9 Y él les contestó de la misma manera: –Cuando regrese vencedor, derribaré esta torre.10 Zébaj y Salmuná estaban en Carcor con sus ejércitos, unos quince mil hombres, todos los que habían quedado del ejército de oriente. El número de los caídos era de ciento veinte mil.11 Gedeón subió por el camino de los nómadas, al este de Nobaj y de Yogboá, y atacó el campamento cuando menos lo esperaban.12 Zébaj y Salmuná huyeron, pero Gedeón los persiguió, los hizo prisioneros y derrotó a todo su ejército.13 Cuando Gedeón, hijo de Joás, regresaba de la batalla por la cuesta de Járes,14 apresó a un joven de Sucot, lo interrogó, y él le dio por escrito los nombres de los jefes de Sucot y de sus ancianos, que eran setenta y siete en total.15 Entonces Gedeón se dirigió a la gente de Sucot y les dijo: –Aquí están Zébaj y Salmuná, por cuyo motivo ustedes se han burlado de mí, diciendo: «¿Acaso tienes ya en tus manos a Zébaj y a Salmuná para que tengamos que abastecer de pan a tu ejército hambriento?»16 Después apresó a los ancianos de Sucot y desgarró sus carnes con espinos y cardos del desierto.17 Derribó la torre de Penuel y mató a los hombres de la ciudad.18 Después preguntó a Zébaj y a Salmuná: –¿Cómo eran los hombres que ustedes mataron en el Tabor? Ellos respondieron: –Eran idénticos a ti: todos ellos parecían príncipes.19 Entonces dijo Gedeón: –Eran mis hermanos, hijos de mi madre. ¡Vive el Señor, que si los hubieran dejado con vida, no los mataría a ustedes ahora!20 Y dijo a Yéter, su primogénito: –Anda, mátalos. Pero el muchacho no sacó la espada. No se atrevía, porque era todavía muy joven.21 Entonces Zébaj y Salmuná le rogaron: –Anda, mátanos tú, porque un hombre se mide por su valor. Entonces Gedeón fue y mató a Zébaj y a Salmuná, y se quedó con los adornos que llevaban al cuello sus camellos.22 Los hombres de Israel pidieron a Gedeón: –Gobierna tú sobre nosotros, y luego tu hijo y tu nieto, porque nos has librado del dominio de Madián.23 Gedeón respondió: –Yo no seré quien los gobierne, ni tampoco lo será mi hijo, porque es el Señor quien los gobierna.24 Y añadió: –Quiero pedirles una cosa: Denme cada uno un anillo de los que les ha correspondido como botín. (Los vencidos, como eran ismaelitas tenían anillos de oro).25 Le contestaron: –Te los damos con mucho gusto. Luego extendieron un manto, y cada uno echó un anillo del botín.26 El peso de estos anillos ascendió a unos diecinueve kilos de oro, sin contar los adornos, los aretes y los vestidos de púrpura de los reyes de Madián, ni los collares que colgaban del cuello de sus camellos.27 Gedeón hizo con ellos un efod, que colocó en su ciudad, Ofrá. Todo Israel iba a rendirle culto, y esto fue la ruina de Gedeón y su familia.28 Madián quedó humillado ante los israelitas y no volvió a levantar cabeza. La región gozó de paz durante los cuarenta años que vivió Gedeón.29 Yerubaal, hijo de Joás, se fue a vivir a su casa.30 Gedeón tuvo setenta hijos, porque fueron muchas sus mujeres.31 También su concubina, que vivía en Siquén, le dio un hijo al que llamó Abimélec.32 Gedeón, hijo de Joás, murió en buena ancianidad y fue sepultado en la tumba de su padre Joás, en Ofrá de Abiezer.33 Muerto Gedeón, los israelitas dieron de nuevo culto a los ídolos, y eligieron como dios a Baal Berit,34 sin acordarse para nada del Señor su Dios, que los había librado de todos sus enemigos de alrededor.35 Y no demostraron agradecimiento a la familia de Yerubaal-Gedeón por todo el bien que había hecho a Israel. | |








