Ruth y Boaz
| Secondary Keywords | 00139 conquista grano Joshua ocultación Ruth testamento |
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| Escrituras | Rut 2 Rut 3 |
Ruth 21 Tenía Noemí, por parte de su marido Elimélec, un pariente muy rico llamado Booz.2 Un día, Rut, la moabita, dijo a su suegra: –Déjame ir a recoger espigas al campo de aquel que me lo permita. Ella le respondió: –Vete, hija mía.3 Fue Rut a recoger espigas a un campo detrás de los cosechadores y casualmente vino a caer en una finca de Booz, de la familia de Elimélec.4 Llegó Booz desde Belén y saludó a los cosechadores: –El Señor los acompañe. Le respondieron: –El Señor te bendiga.5 Booz preguntó luego al capataz: –¿Quién es esa joven?6 El capataz le respondió: –Es la moabita que ha venido con Noemí de Moab.7 Me ha suplicado que la deje ir recogiendo espigas detrás de los cosechadores, y desde que entró en el campo esta mañana ha continuado hasta ahora, sin descansar un instante.8 Booz dijo a Rut: –Escucha, hija mía: no vayas a recoger espigas a otro campo ni te alejes de aquí. Sigue detrás de mis criados.9 Fíjate en qué campo están cosechando y ve detrás de ellos. Mandaré a mis criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, vas y bebes de sus mismos cántaros.10 Rut se postró en tierra y le dijo: –¿Por qué te has fijado en mí interesándote por una extranjera?11 Booz le respondió: –Me han contado cómo te has portado con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que has dejado tus padres y tu patria, para venir a un pueblo desconocido para ti.12 Que el Señor te pague tu acción y que el Señor, Dios de Israel, en quien te has refugiado, te recompense abundantemente.13 Rut dijo: –¡Ojalá te agrade siempre, señor! Me has consolado y has dado paz a mi corazón, aunque no puedo compararme con ninguna de tus siervas.14 A la hora de comer le dijo Booz: –Ven, come con nosotros y moja tu pan en la salsa de vinagre. Ella se sentó junto a los cosechadores, y Booz le ofreció trigo tostado. Después de comer bien, guardó las sobras15 y se puso de nuevo a recoger espigas. Booz ordenó a sus criados: –Déjenla que recoja también entre los manojos de espigas y no la molesten.16 Dejen caer, incluso, espigas de sus manojos para que las recoja, sin inquietarla.17 Rut estuvo recogiendo espigas en el campo hasta la caída de la tarde; desgranó luego lo recogido y sacó cuarenta y cinco kilos de cebada.18 La cargó a cuestas, se dirigió hacia la ciudad, y se la enseñó a su suegra; sacó las sobras de la comida y se las dio.19 Noemí le preguntó: –¿Dónde has estado recogiendo espigas hoy? ¡Bendito sea el que te ha tratado tan bien! Rut le respondió: –El dueño del campo en que he trabajado se llama Booz.20 Noemí exclamó: –Bendito sea el Señor, que no ha cesado de derramar su bondad ni con los vivos ni con los muertos. Y añadió: –Es pariente nuestro y uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotras.21 Rut, la moabita, dijo: –Me ha dicho, además: «Sigue a mis cosechadores hasta que termine la cosecha».22 Noemí le respondió: –Es mejor, hija mía, que lo hagas así, no sea que te molesten en otro campo.23 Así que Rut continuó con los cosechadores de Booz, recogiendo espigas hasta el final de la cosecha de la cebada y del trigo, y siguió viviendo con su suegra. Ruth 31 Un día, Noemí, su suegra, le dijo: –Hija mía, he pensado en tu felicidad.2 Booz, con cuyos cosechadores has estado, es pariente nuestro. Mira, esta tarde limpia su campo.3 Arréglate, ponte los mejores vestidos y vete a su campo, pero no dejes que él te vea hasta que haya terminado de comer y beber.4 Cuando se haya acostado, fíjate bien dónde duerme; luego vas, destapas sus pies y te acuestas; él te indicará lo que debes hacer.5 Rut respondió: –Haré como dices.6 Rut bajó al campo de Booz e hizo exactamente lo que le había dicho su suegra.7 Cuando Booz terminó de comer y de beber, se sintió satisfecho y fue a acostarse al lado del montón de grano. Luego llegó Rut sigilosamente, destapó los pies de Booz y se acostó.8 A medianoche Booz se despertó sobresaltado e, incorporándose, vio a una mujer acostada a sus pies.9 Y preguntó: –¿Quién eres? Ella respondió: –Soy Rut, tu sierva; cúbreme con tu manto, porque tienes el derecho de rescate.10 El contestó: –¡El Señor te bendiga, hija mía! Esta segunda actitud de fidelidad es mejor que la primera, pues no has buscado ningún pretendiente joven, rico o pobre.11 No temas, hija mía; haré con gusto cuanto pides, pues todo el pueblo sabe que eres mujer virtuosa.12 Sí, es cierto que soy tu pariente, pero hay otro más próximo que yo.13 Pasa ahí la noche, y mañana, si él quiere hacer uso de su derecho, que lo haga; si no, te prometo que lo haré yo. Duérmete hasta la mañana.14 Ella durmió a sus pies hasta la mañana, y se levantó muy de madrugada. Booz le había dicho: –Que no se sepa que has venido al campo.15 Y añadió: –Quítate el manto que llevas y extiéndelo. Ella lo extendió, y él le echó seis medidas de cebada; ella las cargó a cuestas, y entró en la ciudad.16 Al llegar a casa de su suegra, ésta le preguntó: –¿Cómo te ha ido, hija mía? Rut le contó lo que Booz había hecho por ella,17 y añadió: –Mira, me ha dado estas seis medidas de cebada y me ha dicho: «No quiero que regreses junto a tu suegra con las manos vacías».18 Noemí le dijo: –Quédate tranquila, hija mía, hasta que sepas en qué para la cosa, pues ese hombre no descansará hasta haber resuelto hoy mismo este asunto. | |








