5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros lleno de alegría,6 y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!».7 Pues les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.