1 Entre tanto, todos los que recaudaban impuestos para Roma y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle.2 Los fariseos y los maestros de la ley murmuraban: –Este anda con pecadores y come con ellos.3 Entonces Jesús les dijo esta parábola:4 –¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar a la descarriada hasta que la encuentra?5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros lleno de alegría,6 y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!».7 Pues les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Matthew 18
12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará en la montaña las noventa y nueve para ir a buscar la descarriada?13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará por ella más que por las noventa y nueve que no se extraviaron.14 Del mismo modo el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.